Convite a la simplicidad

JoannaAngelis“Considerad los lirios” (Lucas: capítulo 12º, versículo 27.)

Complementos y atavíos representan no pocas veces dispensables adornos.

Como el exceso en unos y escasez en otros, donde abundan complejidades falta sensatez y equilibrio.

Lo bello se exterioriza en aura de armonía y la fuerza de la belleza reside en la discreción de la simplicidad.

La sabiduría consiste en presentar con simplicidad los más complejos conceptos, utilizando expresiones fáciles.

Suponen muchas personas que las construcciones verbales poéticas, en que abundan palabras inusuales, revelan conocimiento. Verdaderamente tal comportamiento refleja una exhibición de lenguaje con perjuicio en la claridad de la información.

La vida moderna, con las múltiples facetas en que se presenta, perturban al hombre, dificultándole mucho la espontaneidad, creando fugas psicológicas a la realidad, que funcionan como drenaje para la emoción sobrecargada de tensión y ansiedad.

Simples, pulcros, son todas las cosas de elevada grandeza y de alto sentido espiritual.

Los hombres que se destacaron en los diversos campos del conocimiento humano y se revelaron como prototipos de la belleza espiritual en las artes, en la filosofía, mártires de la fe y héroes de la renuncia, se hicieron caracterizar y se engrandecieron a través de la simplicidad, vistiendo las ropas de la humildad.

Los utilitaristas están aliados a los grupos de los oportunistas y se enmascaran con artificios superficiales, impresionando por lo exterior pero vacíos de contenido y valor. Vencen por la fuerza, incapaces de vencerse a sí mismos. Arrimados a la petulancia se tornan violentos y, sin cualidades morales legítimas prefieren ser temidos por total imposibilidad de hacerse amados. Constituyen las clases dominadoras, transitando por los estrechos corredores de tormentosas frustraciones, que no es raro, terminan en la puerta falsa del suicidio directo o indirecto.

Resguárdate en la simplicidad. Evita las apariencias fulgurantes y acusadoras.

Reflexiona en la lección del Señor en torno a los lirios del campo y su belleza conmovedora, insuperable, aumentando sin rumbo, del lodo, exteriorizando aroma penetrante.

El mismo, Nuestro Divino Señor, cantando y viviendo las excelsas bellezas del Reino Celeste, se utilizó de la simplicidad de tal modo que Su Evangelio, continua como un himno de luz tejido con las melodías inspiradas en el pueblo sencillo y sufridor de todos los tiempos.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Convites de la vida”
Traducido por Jacob

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