El huésped

JesusCuando te preparas, a fin de recibir a un huésped estimado en tu reducto domestico, lo organizas lo mejor posible y de la mejor manera, de modo para ofrecer lo que guardas de bueno, lo más especial.

Por eso, limpias y aromatizas tu hogar; adornas tus cuartos con flores risueñas; estás en silencio para no perturbarle el reposo, no permitiendo el alboroto a su alrededor, a través de observaciones cuidadosas; te redoblas en atenciones debidas a los alimentos a servir; substituyes las expresiones de tu vocabulario trivial por otras más pulidas y agradables; no hay gritos, ni semblantes cargados. Todo se transforma en un ambiente cariñoso para que tu huésped se sienta bien en tu hogar.

* * *

Hermano- amigo, hay un Huésped ansioso por entrar en la casa interna, para llevarte la felicidad. Hay alguien que ha caminado de un lugar a otro, en las calzadas de tu vivienda emocional, diariamente, insinuándote para que tomes la iniciativa de convidarlo.

Con certeza, El te conoce el íntimo atormentado, los sentimientos heridos, la alegría ansiosamente buscada, la salud esperada, las esperanzas consoladoras…

El te ha seguido en los corredores de la soledad, como en la confusión en el cual no participa por causa de conducir el corazón amargado y triste. ¡¿Quién sabe, aun hoy, tú Lo puedes convidar?!

Inicia la higienización de las habitaciones interiores de tu alma, coloca perfumes en tu casa intima, envuelve cada compartimento interno con el necesario silencio para que El se haga el más suave Huésped de tu vida, de ella jamás, entonces, se apartara.

¿De quién se trata? ¿Por ventura aun no sabes que te estoy hablando de Jesús? ¡Convídalo, pues, sin más demora, y hospédalo para siempre!

Rosângela

Médium J. Raúl Teixeira
Traducido por Jacob.

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