Convite a la renuncia

Di“Así, pues, todo aquel que de entre vosotros no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”. Lucas: capitulo 14, versículo 33.

Mientras la disputa por la conquista de los valores sin valor comanda el desequilibrio que se generaliza entre los hombres; al tiempo en que la criatura se arroja, desvariada, en la carrera del placer a fin de no sentirse marginalizada; no obstante la ansiedad con que los individuos se ven a brazos de modo para lograr posición y relevo en el escenario social; aunque la fascinación por el brillo de los primeros lugares en el escenario de las actividades con que se desajustan muchos seres, conviene recordar la excelencia de la renuncia como terapéutica de alta urgencia para la salud física y mental de los que aspiran a la paz y ambicionan la perenne alegría….

Renuncia en un examen precipitado puede parecer cobardía o significar debilidad de carácter. Considerando que es mucho más fácil la caída en la competición de las pasiones animalizadas en que solo predominan las potencialidades del instinto, la renuncia, que significa requisito moral, difícilmente logra un entendimiento o aceptación. Todavía, poseedor es aquel que cede.

Mayordomos transitorios que nos pasan por el camino: cuerpo, bienes, objetos, valores, solamente permanecen inherentes los tesoros inapreciables que dimanan de las fuentes generadoras del espíritu: amistad, amor, perdón como títulos de caracterización legitima de cada ser y de todas las criaturas.

Renunciar, sin embargo, no es abandonar la causa o ideal, antes contribuir de modo eficiente para el bien general, sin el énfasis de la egolatría.

Renunciando, Jesús consiguió modificar el estado social de la Humanidad, desde su hora y su día, facultando al hombre la perfecta identificación entre los valores reales y los transitorios bienes a que se dan valor y luego se consumen.

Frente a cualquier situación o en cualquier circunstancia litigiosa en que las ambiciones se empeñan, dañinas, refleja la renuncia, liberándote del dominio constringente de la ambición desvariada, ya que las conquistas que proporciona la paz, como enuncia el Evangelio, en relación al Reino de Dios, no viene con apariencia externa.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Convites de la vida”
Traducido por Jacob

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