Frente a la patria

andreluzSer útil y reconocido hacia la Patria que lo acoge como hijo, cumpliendo estrictamente los deberes que le corresponden en su vida de ciudadano.

Somos deudores del suelo que tenemos por cuna.

En el desenvolvimiento de las tareas doctrinarias, y salvaguardando el patrimonio moral de la Doctrina, solamente recurrir a los tribunales humanos en casos extremos y especialísimos.

Aunque siempre respetando la justicia del mundo, no podemos olvidar la incorruptibilidad de la Justicia Divina.

Situar siempre, en todos los sectores, los privilegios individuales por debajo de los intereses de la colectividad.

Se cimenta la felicidad imperecedera de todos sobre el pedestal de la renuncia de cada uno.

Cooperar con los poderes constituidos y las organizaciones oficiales, dentro de las posibilidades, empeñándose desinteresadamente en la mejoría de las condiciones del mecanismo gubernamental.

Un acto simple de colaboración personal, expresa más que toda crítica.

Citado a testimoniar ante los tribunales terrestres de justicia, regirse en armonía con los principios evangélicos, comprendiendo, con evidencia, que los hermanos incursos en grandes y numerosos delitos necesitan, muchas veces, de un justo aislamiento para ser sometidos a un tratamiento moral y espiritual, así como los enfermos graves son hospitalizados para su ulterior atención.

Delante de las leyes divinas, somos jueces de nosotros mismos.

Nunca evitar el cumplimiento de las obligaciones para con el Estado — considerando los elevados principios que él sostiene—, tratando de eludir el deber del servicio militar, ni aun incluso cuando fuese llamado a integrar las fuerzas activas en caso de guerra.

Los percances de la vida surgen para cada Espíritu según las exigencias de sus propios débitos.

Expresar el patriotismo, por encima de todo, mediante el servicio desinteresado y constante al pueblo y al suelo en que nació.

La Patria es el aire y el pan, el templo y la escuela, el hogar y el regazo de la madre.

Efectuar la contribución personal al Estado, cumpliendo rigurosamente con las obligaciones que le corresponden y en el sentido que fuere.

El genuino amor a la Patria, lejos de ser demagogia, es servicio provechoso e incesante.

Entonces les dijo: Pues dad al césar lo que es del césar. — Jesús. Lucas, 20:25

Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Pereira
Extraído del libro “Conducta Espirita”

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