Obsesión

Diagnostico_malLa influencia obsesiva presenta varias facetas, en general ignoradas por el espirita. Surge de forma abrupta o lentamente, insidiosa. No considera el sexo, la edad, el nivel socio-económico. Alcanza al individuo y arrastra comunidades.

Se insinúa, escurridizo como un reptil venenoso, en los delicados tejidos de la estructura cerebral, neutralizando agentes de defensa orgánica, produciendo alucinaciones, sufrimientos y malestar generalizados.

Combatiendo las células de defensa orgánica, tiene acción lesiva en los órganos y tejidos, en los sistemas y aparatos del cuerpo físico.

Bajo la forma de entidades microscópicas, lanza sus dardos venenosos en la forma de toxinas, produciendo desarmonías variables en las unidades celulares que, vencidas, pasan a albergar microorganismos causadores de infección.

Espíritus perturbadores y perturbados se aproximan para absorber, en un proceso de vaporización fluídico-magnético, la energía vital de las personas que les sirven de objetivo.

Apropiándose de la mente, pasan a convivir con el individuo en régimen continuo, íntimo, de forma que el pensamiento y la emoción resonan y reflejan en el otro.

Entidades obsesivas existen que hábilmente mapean la organización física y periespiritual de quien desean dominar. Identifican, con precisión, los puntos frágiles y fuertes del cosmos orgánico. Saben aumentar o disminuir la producción hormonal; influencian en el sistema de absorción alimentario, segregando o eliminando proteínas, glúcidos y grasas; apropiándose de neurotransmisores, en nivel de sistema nervioso central, conduciendo al obsediado a crisis depresivos o a ideas y tentativas de suicidio; actúan en el centro de la memoria, pacientemente, manipulando la delicada organización y los bloqueos naturales impuestos por el programa reencarnatorio, desactivando mecanismos de protección y, a semejanza de un ladrón inconsecuente, rompen las puertas que mantienen los archivos de acciones infelices, ocurridas en vidas pasadas, bajo parcial control. Apropiándose de esos recuerdos amargos, caracterizadas por experiencias de atentado a la ley de Dios, las conducen a los campos de la memoria reciente, provocando, en el subyugado, angustias, sentimientos de culpa y desespero.

Atándose a los centros motores de los que se encuentran bajo el dominio nefasto, producen parálisis, debilidades musculares y neuritis. Conociendo las predisposiciones intimas del dominado, sus sentimientos, deseos y aptitudes, actúan en el centro cerebral del humor y de la inteligencia, acelerando el metabolismo de iones que resultan en la irritabilidad, en la elevación de la presión de los líquidos corporales, causando mareos y cefaleas.

No creas, amigo y hermano, que este cuadro, así presentado con el colorido de la jerga técnica, se encuentra distante de ti. Está a tu lado, pudiendo envolverte, vibrando en el ritmo de tu respiración y en tu latido cardíaco.

Mantente atento, pues las somatizaciones son inevitables cuando hay influencia obsesiva. Transfórmate en el bien para que puedas neutralizar tales acciones, absorbiendo energías superiores que de lo Alto se derraman sobre ti.

Las uniones mentales inferiores ocurren en razón de la falta de vigilancia, de la falta de fe, de la ausencia de oración, de la escasez de la práctica del bien.

Fraternalmente, Francisco M. Dias da Cruz.

Mensaje psicográfico, por Marta Antunes Moura, en la reunión del día 10 de agosto de 2006, en la FEB, Brasilia–DF.) Revista Reformador. Traducido por Jacob.

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