Vivencia del Amor

Dr_BezerraHijos míos: Que el Señor nos bendiga y nos guarde en Su paz.

La reencarnación, la noble hilandera de los destinos, promoviendo al Espíritu, etapa a etapa, proporcionándole la conquista de la plenitud, heredando de cada experiencia los atavismos que deben ser superados en el proceso de la evolución. Repetimos, no pocas veces, las experiencias fracasadas, reviviendo los mismos equívocos que deberíamos de liberarnos frente la oportunidad de progreso. En razón de eso, encontramos, no pocas veces, aturdidos ante la maravillosa luz del Evangelio y las amarras en que la consciencia permanece atada al pasado de sombras.

El egoísmo, ese virus perturbador del proceso de liberación, propone, entonces, a través de los caprichos que son traídos de vuelta, esos infelices fenómenos que no fueron totalmente liberados. Es por eso, hijos míos, que aun hoy, gracias a la sublime contribución de la Doctrina Espirita, nos aturdimos, procurando avanzar sin la libertad de alzar vuelos más amplios, porque los recuerdos del ayer nos unen a las situaciones perniciosas que nos marcaron profundamente.

Tiende, pues, al coraje de vivir la madrugada nueva, de asumir la decisión de desatar los lazos perversos que os retardan la marcha, en el avance por los infinitos caminos del progreso. Iluminados por el conocimiento liberador, necesitáis experimentar a través de los ejemplos que el amor proporciona en evocación de la incomparable figura de Jesús Cristo.

El Maestro, ejemplo máximo de conocimiento, por haber sido el Constructor de nuestro planeta con sus nobles arquitectos, no olvidó la experiencia del amor, ofreciendo a los infelices que no podían discernir, el alimento que atendiese al hambre orgánico, el socorro a la enfermedad, la dádiva de compasión en relación a las herencias de las existencias pasadas. Por eso, multiplicó panes y peces, porque la multitud tenía hambre, levantó paralíticos, restituyó luminosidad a los ojos apagados, desató lenguas amarradas en la mudez, abrió oídos sordos a la melodía de la vida, facilitó la cicatrización de las llagas purulentas, pero también retiró la lepra moral que los Espíritus cargaban, a fin de no retornar a los mismos procesos depurativos, proponiendo que hiciéramos todo eso en Su memoria, restaurando las enseñanzas sublimes y las practicas inolvidables.

El Espiritismo llega a la consciencia terrestre para servir de puente entre las diferentes ciencias, iluminándolas con la fe racional, pero al mismo tiempo, ofreciendo la contribución sublime de la caridad fraternal en todas las formas como se pueda expresar. No os olvidéis, por tanto, nunca, de vuestro ministerio de liberación de consciencia, de la vivencia del amor. Avanzad en el rumbo del progreso extendiendo, pues, la mano generosa y el corazón afable a aquel que se encuentra en la retaguardia, necesitado de cariño y de una oportunidad iluminativa.

Dadles el pan, pero también la luz, en la verdad, ofreced la información doctrinaria para demostrarle como os hace bien ese conocimiento, frente a las transformaciones morales para mejor, que os impusisteis, logrando los primeros éxitos…

Este es el gran momento de la transición y todos enfrentaremos dificultades. Vosotros, principalmente, en razón de los compromisos elevados, experimentareis los dolores tal vez más acerbos en el fondo del alma, por medio de traiciones inesperadas, de enfermedades no avisadas, de soledad. Y sin ningún apoyo a los sentimientos masoquistas, agradeced a Dios la bendición de reparar, mientras vuestras manos estén agarrando el arado y labrando la “tierra de los corazones” para la siembra de la verdad.

¡No os desaniméis, nunca!

El instante más perturbador de la noche es también el instante que abre el abanico de luz en la dirección de la alborada.

Permaneced fieles a la propuesta que heredasteis del Egregio Codificador del Espiritismo, siendo compañeros unos de los otros en nuestro Movimiento Espirita, preparándoos para la legítima fraternidad en el organismo social tumultuado de la Tierra de vuestro días.

Jesús, hijos míos, nos inspira, sigue con nosotros. Aunque parezca que la sociedad marcha para el caos, el Gran Nauta conduce con seguridad el barco de la Tierra y sabe que esos accidentes en la ley del progreso no consiguen impedir el desarrollo intelecto-moral de sus criaturas. Iluminad vuestras consciencias, por lo tanto, y amad hasta sentir plenamente la presencia del Amor no amado…

Que el Señor de bendiciones continúe bendiciéndonos, son los votos que os hace el servidor humildísimo y paternal de siempre.

Bezerra.

Mensaje psicofónico, recibido por el médium Divaldo Pereira Franco, en el cierra de la Reunión del CFN, el 12 de noviembre del 2006, en la Federación Espirita Brasileira, DF) Revisión del Autor Espiritual. Revista Reformador. Traducido por Jacob

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