José de Galilea

Emmanuel_1“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María” Mateo 1:20

En general, cuando nos referimos a los personajes masculinos que se mueven en el escenario glorioso de la misión de Jesús, atendemos para la precariedad de sus compañeros, fijando, casi siempre, solamente los últimos cuadros de su pasaje en el mundo.

Es preciso, pues, observar que, a la par de beneficiarios ingratos, de oyentes indiferentes, de perseguidores crueles y de discípulos vacilantes, hubo un hombre integral que atendió a Jesús, hipotecándole el corazón sin macula y consciencia pura.

José da Galilea fue un hombre tan profundamente espiritual, que su semblante sublime escapa a los análisis limitados de quien no puede prescindir del material humano para un servicio de definiciones.

¿Ya pensaste en el cristianismo sin él?

Cuando se habla excesivamente en falencia de las criaturas, recordemos que hubo un tiempo en que María y el Cristo fueron confinados por las Fuerzas Divinas a un hombre. Entre tanto, aunque honrado por la solicitación de un ángel, nunca se vanaglorió de dádiva tan alta.

No obstante, contemplas la seducción que Jesús ejercía sobre los doctores, nunca abandonó su carpintería.

El mundo no tiene otras noticias de sus actividades sino aquellas de atender a las ordenaciones humanas, cumpliendo un edicto del Cesar y las que lo muestran en el templo y en el hogar, entre la adoración y el trabajo.

Sin ninguna situación de evidencia, dio a Jesús todo cuanto podía dar. A él debe el cristianismo a la puerta de la primera hora, pero José pasó en el mundo dentro del divino silencio de Dios.

Emmanuel
Psicografía de Chico Xavier
Libro: Levantar e Seguir
Capitulo: 09
Traducido por Jacob

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