Para lidiar con las obsesiones

Richard SimonettiEn el ítem 6, capitulo X, de El evangelio según el Espiritismo, comenta Allan Kardec: (…) Se sabe que la muerte no nos libra de nuestros enemigos; los Espíritus vengativos persiguen, con frecuencia, con su odio más allá de la tumba, a aquellos a quienes han conservado rencor; por esto el proverbio que dice: “Muerto el animal, muerto el veneno”, es falso en cuanto se aplica al hombre. El Espíritu malo espera que aquél a quien quiere mal esté preso al cuerpo y menos libre, para atormentarle más fácilmente y perjudicarle en sus intereses o en sus afectos más íntimos. En este hecho, es preciso ver, la causa de la mayoría de los casos de obsesión (…).

Esa observación de Kardec se sitúa por incisivo libelo contra la pena de muerte. El condenado, traspasado compulsoriamente para el mundo espiritual, simplemente se revestiría de invisibilidad y pasaría a perseguir a los responsables de su condenación. Aunque sufriendo los horrores de una muerte violenta para el cual no tenía ninguna preparación, y presentando desajustes variados relacionados con su comportamiento criminal en cuanto estaba vivo, tenderá a permanecer unido a la vida física, predispuesto a iniciativas de venganza, propias de su carácter. Lo ideal sería aplicar la sabia orientación de Jesús (Mateo, 9:12): No necesitan de médicos los sanos, mas, si, los enfermos. El criminal es un enfermo moral. Debe ser tratado y no supuestamente eliminado.

En las reuniones mediúmnicas de desobsesión, causa perplejidad el gran número de Espíritus que ejercen venganza por perjuicios sufridos en pasadas existencias. Persiguen a los responsables, imponiéndoles variados problemas de salud física y psíquica. Parecen haber perdido el contacto con la realidad, dominados por el deseo de respuesta, sin notar el pasar del tiempo, contabilizando, no es raro, decenas de años y hasta siglos. Localizan y asedian a sus desafectos con la intención de someterlos a toda suerte de sufrimientos y desajustes. ¿Y quién es más digno de compasión? ¿El obsediado, por la inconsecuencia criminal del pasado, o el obsesor, por la agresividad feroz del presente? ¿El obsediado, que ofendió, o al obsesor, que no supo perdonar? ¿El obsediado, que recoge espinos que sembró, o el obsesor, que se dilacera en los propósitos de venganza?

Es difícil lidiar con un Espíritu en esa condición, fijado en la idea de que sus enemigos, que tanto le hicieron sufrir, deben experimentar sufrimientos mil veces peor. Inútil racionalizar, diciéndole que responderá por sus actos, que está siendo insensible, que no está obrando de conformidad con las leyes divinas. Es insensible a la razón. Mejor llamar al corazón.

Tuve que enfrentarme hace poco con una situación de esa naturaleza. El obsesor se mostraba irreductible en la persecución que ejercía sobre la persona que odiaba. Pretendía inducirlo al suicidio. El caso vino a parar en el atendimiento fraterno del Centro, por iniciativa de un familiar, preocupado con el estado de abatimiento y desanimo del obsediado. Y allí estaba el verdugo, conversando con nosotros en el proceso mediúmnico, ajeno a nuestra argumentación. De nada sirvió hablarle de las consecuencias de sus actos, del crimen que estaba cometiendo, de los sufrimientos que estaba imponiendo a toda una familia, en nombre del odio.

En cierto momento, justificándose, explico:

– Aquel de quien te compadeces es un criminal sin perdón. En la existencia pasado el fue un coronel del norte. Movido por la ambición, invadió mis tierras, me mató y mató a toda mi familia, esposa y tres hijos, y se quedó con todas mis posesiones. Estuve sin rumbo, sin sosiego, por mucho tiempo. Ahora lo localicé en esta nueva existencia y pretendo hacer justicia. Voy a inducirlo al suicidio y provocare la ruptura de su familia.

La experiencia me enseñó que en situaciones así el primer paso es captar la simpatía del manifestante, concordando con sus propósitos. Fue lo que hice.

– Tu indignación es justa. El crimen que tu adversario cometió es imperdonable.

– ¡Aun bien que concuerdas conmigo, ya que no descansaré hasta que el miserable no pague por sus crímenes!

– Disculpa, pero estoy imaginando si vale la pena estar tanto tiempo dominado por el odio, al punto de perder la propia noción del tiempo. Por lo que me relataste, aquella tragedia ocurrió hace más de un siglo…

– ¡Aunque pasen muchos siglos, no importa! ¡Quiero venganza!

¡Entonces, amigo lector, vino la llamada del corazón!

-¿Y tu familia?…

-¿Qué tiene mi familia?

– ¿Mantienes contacto con tu esposa e hijos?

– No, nunca más los vi.

-¿No lo ves extraño, ya que desencarnasteis juntos?

– ¡Nada de eso importa! ¡Solo la justicia!

– ¡No tienes nostalgias!

– ¡No quiero pensar en eso!

– ¿Nunca buscaste definir por qué no los encuentras?

– Ciertamente se olvidaron mí, seguirán su camino.

– ¿Y si te dijese que mentores espirituales quieren ponerte en contacto con ellos?

-¡No me lo creo! ¡Tú quieres engañarme!

– ¡Es verdad! Tus familiares han procurado acercarse, pero tú no los ves, ya que tus ojos están oscurecidos por el odio. Ahora hermano mío, surgió la gran oportunidad. ¡Aprovecha! ¡Olvida el pasado! El obsesor se sensibilizó.

-¡Estás seguro que los reencontrare!

– ¡Quédate tranquilo!

-¿Qué debo hacer?

– Mentores espirituales conversarán contigo y te prometo que en breve volverás a ver a tu familia. Rindamos gracias a Dios, cuya misericordia nos ofrece infinitas oportunidades de rehabilitación.

En seguida ore, en aquella evocación que parte de lo íntimo del alma cuando nos sensibilizamos con las miserias ajenas, rogando a Jesús que amparase aquel hermano nuestro en su propósito de renunciar a la venganza. El médium lloraba, derramando la emoción de la entidad. Más una vez el amor triunfará sobre el odio. A partir de aquel día la situación comenzó a cambiar en el hogar del ex-obsediado, libre de la presión del tenaz perseguidor.

Siempre imagino, amigo lector, como sería de maravilloso si pudiésemos tener millones de grupos mediúmnicos, allá afuera, en condiciones de ayudar a Espíritus perturbadores y perturbados que pululan en nuestro mundo. Tendríamos prodigiosos saneamiento en nuestra psicoesfera, mejorando en mucho las condiciones de vida en la Tierra. Para los compañeros que trabajan con Espíritus de esa naturaleza, la recomendación de Jesús (Marcos, 9:29): Esta clase no puede ser apartada a no ser con oración y ayuno.

La oración contrita y pura de quien esta imbuido en los propósitos de servir y el ayuno de los malos pensamientos, de los sentimientos inferiores, de las malas palabras son iniciativas que sustentan la sintonía vibratoria con mentores espirituales, fundamental para el éxito de la adoctrinación. Viene de ellos la inspiración para una acción capaz de sensibilizar y modificar las disposiciones de esos nuestros hermanos desajustados e infelices, sumergidos en vendetta crueles. Eso porque no saben que el odio es la negación del amor, ley suprema de Dios.

Richard Simonetti
Revista “Reformador”
Traducido por Jacob

6 comentarios en “Para lidiar con las obsesiones”

  1. el hecho expuesto en esta pagina abre una puerta a la esperanza cuando los que somos victimas de espíritus obsesores no recibimos la ayuda necesaria y cuando nuestra voluntad esta siendo do minada casi por completo.Yo soy un obsesado,que despertó a la mediunnidad y no recibe pases
    ni agua fluidificada.A pesar de tener serios problemas sigo intentando salir de esto.Los que podrían
    hacerlo poco hacen o dicen que no saben,yo recibí pases pero ahora nada.Escucho audio libros pero eso no me libra de esto.¿podría el mediun que publico esto hacer lo mismo conmigo?soy de Lugo,España.Mi nombre Manuel s.López. Aquí no hay centros espiritas aunque una persona quiere abrir uno.Leo el libro del evangelio,el de los espíritus y de los mediuns.tambien audio libros.Mi correo es manuboliond@gmail.com un saludo.

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    • Querido amigo, para librarnos de la obsesión, lo que tenemos que hacer es cambiar nuestra conducta moral, intentar, o mejor dicho, hacer, que nuestros pensamientos sean más sanos, no dejar que nuestros pensamientos estén generando pensamientos mal sanos, cuando eso acontezca, lo mejor es orar a nuestro Padre, es cambiar de sintonia, cuando elevamos nuestro pensamiento, los hermanos obsesores no nos pueden perturbar tanto. En verdad, la doctrina espirita nos enseña que todo depende de nosotros, todos padecemos influencias negativas, pero en verdad, todo depende de nosotros, en cuanto nos venga un pensamiento negativo, oramos, cuando nos levantamos de mal humor, cambiamos ese mal humor con esfuerzo y comenzamos a alegrarnos por el día, es solo cambio de actitud, no es fácil, pero esa lucha la tenemos todos los días. La doctrina espirita es la única doctrina que educa para que seamos mejores. Y un esfuerzo hercúleo en tener pensamientos en armonía, y hacer el bien en todo momento con nuestros semejantes en palabra y pensamiento, nos garantizará de que los Espíritus buenos nos libren de la mala influencia. En nuestra biblioteca tenemos muchos libros, y que vamos añadiendo poco a poco de nuevos, para que haya todo tipo de material para hacer llegar nuestra doctrina espirita allá donde no hay centros espiritas.

      Una abrazo querido amigo, y esfuérzate en tener una conducta más recta y pensamientos más nobles y superarás estas dificultades, pues nuestro Padre siempre ayuda al que quiere cambiar para mejor.

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