Alcoholismo

v-hugoSin detenernos en el examen de los factores socio psicológicos del alcoholismo generalizado, son de dos órdenes los engranajes que lo desencadenan – observado el problema desde el punto de vista espiritual.

Antiguos viciosos y dependientes del alcohol, cuando desencarnan no se liberan del habito, antes al contrario es más ruda la imposición. Prosiguiendo la vida, aunque con la ausencia del cuerpo, los vicios continúan vigorosos, obligando a los que a ellos se aferraron a una necesidad enloquecedora.

Atónitos y sedientos, los alcohólatras desencarnados se vinculan a las mentes irresponsables, de las que se sirven para dar larga a la continuación del falso placer, empujándolos poco a poco, del sorbito en el aperitivo al lamentable estado de embriaguez.

Los que caen en las redes, se tornan, por eso mismo, en verdaderos recipientes por medio de los cuales absorben los vapores deletéreos, cayendo, también, en total desequilibrio, hasta cuando la muerte adviene a la víctima, o las Leyes Soberanas recambian la materia, que padecerá de las dolorosas constricciones que le impone el cuerpo periespiritual …

Normalmente, cuando están reencarnados, los antiguos viciados recomienzan la actividad mórbida, sirviendo, su turno, de instrumento del gozo infeliz, para los que se demoran en la Erraticidad inferior… Otras veces, los adversarios espirituales, en la ejecución de un programa forzado por el odio, inducen a sus antiguos desafectos a la iniciación alcohólica, mediante pequeñas dosis, con las cuales con el transcurso del tiempo los conducen a la obsesión, desorganizándole el aparato físico-psíquico y dominándolos por completo.

En el estado de alcoholismo se hace muy difícil la recomposición del paciente, ya que exige de él un esfuerzo muy grande para la recuperación de la salud. No apartándose la causa espiritual, se torna menos probable la liberación, desde que, cesados los efectos de cualquier terapéutica académicas, la influencia psíquica se manifiesta, insidiosa, repitiéndose la lamentable hazaña destructora…

La obsesión, a través del alcoholismo, es más generalizada de lo que parece. En un contexto social permisivo, el vicio por la ingestión de alcohol se torna expresión de status, atestando a la decadencia de un periodo histórico que pasa lento y dolorido. Por los idos de 1851, porque enjambras en los problemas derivados de el alcoholismo, Magno Huss realizo, por primera vez, un estudio adecuado de la cuestión, promoviendo un levantamiento de los daños causados en el individuo y alertando a las autoridades para las consecuencias que produce en la sociedad.

Los que caen en la urdidura alcohólica, justifican el extraño placer, que al principio les agudiza la inteligencia, le faculta sensaciones agradables, liberándolos de los traumas y recelos, sin darse cuenta de que tal estado es fruto de las excitaciones producidas en el aparato circulatorio, respiratorio con elevación de temperatura para, luego además producir el nublar de la lucidez, la alucinación, el desaparecimiento del equilibrio normal de los movimientos… Inevitablemente, el viciado sufre una congestión cerebral intensa o experimenta los dolorosos estados convulsivos que se tornan perfectos delirios epilépticos, dando margen a otros disturbios: digestivo, circulatorio, nervioso que pueden producir lesiones irreversibles, graves.

La dependencia y continuidad del vicio conduce al delirio tremens, resultante de la cronicidad del alcoholismo, generando psicosis, variadas alucinaciones que culminan en el suicidio, en el homicidio, en la irrecuperable locura. A un mismo en tal caso, la constricción obsesiva sigue su lamentable curso, ya que, no obstante, despotricados los aparatos del cuerpo, el espíritu encarnado continúa siendo dominado por sus verdugos impenitentes en ajustes de cuenta de difícil narración…

Más allá de los daños sociales que el alcoholismo produce, engendrando la perturbación, la caída de la natalidad, la incidencia en variados crímenes , la decadencia económica y moral, es enfermedad espiritual que el vero Cristianismo erradicará de la Tierra, cuando la moral evangélica legitima substituirá la débil moral social, conveniente y torpe.

Al Espiritismo cumple el deber de realizar la psicoterapia valiosa junto a tales enfermos y, principalmente, la medida preventiva por las enseñanzas correctas de cómo vivir actitud acorde con las directrices de la Vida Mayor.

Por el Espíritu Víctor Hugo
Médium : Divaldo Pereira Franco
Del Libro.Calvario de Liberación
Traducido por M.C. R

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