Trasplantes

bezerrademenezesLectura en el culto del Evangelio: “Jesús en la Casa de Zaqueo” – Lucas XIX: 1 a 10

Nos hemos detenido en nuestra ligera reunión, tan sólo en el asunto de vuestros comentarios, en nuestra intimidad familiar. ¿Por qué permitiría el Señor que la ciencia en la Tierra se decida, con tanto empeño, en el estudio y en la ejecución del trasplante de órganos y miembros del cuerpo humano?

Notemos que la iniciativa se fundamenta en motivos respetables. Eso viene a recordar a cada uno de vosotros el tesoro del envoltorio físico que no menospreciamos sin daño grave. Si no veamos.

Tenéis hoy maquinarias avanzadas para la confección de los más sencillos servicios, no obstante, ¿quién recordaría de vender un brazo, con el pretexto de poseer ingenios para la solución de necesidades esenciales?

Disponéis de carros veloces para el tránsito perfecto en tierra, mar y aire, con todo, aun guardando semejantes utilidades no colocaréis un pie en el mercado de la oferta y la demanda.

Vuestros aparatos de observación alcanzan el firmamento y escudriñan los más oscuros paisajes del microcosmo, entre tanto, eso no es razón para tabular el precio de uno de los ojos para quien aspire a comprarlo.

Conseguisteis laboratorios eficientes, en los cuales la investigación alcanza verdaderos prodigios, sin embargo, por esta razón, no cederéis por dinero uno de vuestros riñones, los admirables laboratorios de filtraje que os garantizan la salud.

Ved, pues, hijos, que todos sois Zaqueos, delante de la vida, todos sois millonarios de la oportunidad y del servicio, en el bendito cuerpo que os permite sentir, pensar, actuar, trabajar, construir y sublimar en la Causa del Bien Eterno.

Basta que aceptéis el impositivo de la acción edificante y adquiriréis préstamos siempre mayores en la Organización Universal de los Créditos Divinos. Pero de todos los recursos, que os son confiados, el cuerpo físico es el más importante de ellos, por definirse como el refugio en que obtenemos en el mundo la valiosa ocasión de progresar y perfeccionarnos, en la esfera de la experiencia.

Zaqueos de la Tierra, todos ricos de tiempo y de instrumentos del bien, para la evolución y mejoría constantes, aprendamos a servir para merecer y merecer para servir cada vez más.

De mensaje recibido el 08.06.1968

Espíritu Bezerra de Menezes
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Bezerra, Chico y usted”

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