Convite a la pureza

foto_joanna“Bien aventurados los que tienen puro el corazón, porque verán a Dios” (Mateo: capitulo 5º, versículo 8)

No importa quien fuiste, lo que hiciste, cuáles son tus equivocaciones y errores. El peso de los errores constituye ya punición indeleble para aquellos que lo llevan.

La condición de deudor representa marca indeleble impresa en la consciencia para surgir hoy o después, no permaneciendo, pues, oculta, por más que se desee ignorarla. Frente a eso, comprensible recomenzar con ardiente deseo de aprovechar el capital del tiempo en el comercio de la oportunidad, como inversión de bendiciones por la propia redención.

Todos guardamos cicatrices consecuentes de heridas morales, cuando no las traemos aun purulentas bajo disfraces bien cuidados. Nadie avanza por el camino del progreso moral sin la contribución de las experiencias que transcurren del sufrimiento, de las lecciones de los errores, de las matrices muchas veces dolorosas de la criminalidad… Pureza, por tanto, hoy.

Más que apariencia, legitima constitución íntima de propósitos materializados actos renovadores. Pureza en la acción y en el pensamiento.

Hay conspiración generalizada contra el estado de inocencia que no significa ignorancia del mal, pero si, superarlo.

Toda comunicación actual vaciada en la técnica corrupta se apoya en las torpezas morales, reduciendo al hombre a los fajos de los instintos groseros y a las sensaciones animalizantes, en detrimento de los dinamos poderosos de la razón y de la emoción superior… No obstante, mediante el culto vigoroso del Evangelio, se hace imperioso el retorno a la pureza para la conquista de la paz.

María Magdalena, a pesar de los equívocos sucesivos, después de conocer a Jesús pasó a cultivar la pureza y se tornó un símbolo de la victoria de la razón sobre la pasión.

Saulo fanatizado, después de acciones crueles, sintonizó con el Cristo y se purificó mediante la auto-donación total, ampliando en la Tierra los horizontes del Cristianismo.

Nadie te exigirá documentación sobre el pasado próximo. Reinicia, ahora, tu programa de pureza y considera el concepto sublime del Maestro, en el Sermón de la Montaña: “Bien aventurados los que tienen puro el corazón, porque verán a Dios”, dejándote conmover y conducir por la pureza a fin de aspirar la plenitud de paz.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Convites de la vida”
Traducido por Jacob

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