Obra maestra de Kardec

allankEl Codificador Allan Kardec, como excelente sistematizador de los mensajes de los Instructores Espirituales, principales promotores de la mejor interpretación del mensaje moral de los evangelios cristianos, organizó una obra que pudiese penetrar con sutilidad y grandeza en el alma humana. Considerando las pruebas, los dramas, las tragedias y los grandes sufrimientos de los lectores de todo el mundo, ofrecía con caridad moral, el camino de la luz espiritual.

Para Kardec, la victoria del espíritu sobre las experiencias de la vida corporal y su efectiva mejoría moral, sería siempre lo más importante para el feliz destino de las almas humanas. Captar el mayor número de lectores mediante la fe racional, la emotividad del amor fraternal, la sencillez en el lenguaje y la objetividad en las explicaciones. Todo para el despertar verdadero de los lectores espíritas, que aprenderán a aplicar en el estudio las herramientas del espíritu: inteligencia y sentimiento, raciocinio y corazón, pensamiento y emoción, creatividad y afectividad, inspiración y espiritualidad.

El Evangelio Espírita en todas las disertaciones de sus iluminadoras páginas, tanto de autoría de Allan Kardec como de los Espíritus Superiores, fue escrito y comentado, interpretado y explicado obedeciendo a la claridad de la fe razonada, a la luz poderosa de la fe divina, a la fuerza imbatible del amor universal y a la eficiencia educativa de la caridad moral. El Evangelio elaborado por Kardec es una obra bastante humilde en su confección material: contiene pocos capítulos, sin ostentación de vanidad literaria, sin embargo contiene todas las lecciones y principios, normas y reglas para el esclarecimiento, educación, perfeccionamiento moral y espiritual de las criaturas humanas.

El Codificador no ansiaba agradar a los lectores simplemente por el altísimo número de versículos seleccionados y catalogados, estudiados y explicados. El insigne Kardec deseaba verdaderamente educar a los lectores del Evangelio Espírita con disertaciones repletas de ideas claras, explicaciones bien articuladas, belleza espiritual de la Verdad eterna, Amor profundo a Dios, Amor fraternal al prójimo, Amor universal a todo y a todos, predicación de la Caridad que presta servicios. El abnegado pensador Kardec –verdadero conocedor de las sagradas escrituras –supo, a través de esa obra, cautivar y conquistar a millones y millones de lectores sedientos de la Verdad Espiritual.

El Evangelio elaborado por Kardec es una obra de brillo espiritual sin igual, granero amor fraternal y caridad moral. ¡El Evangelio Espírita es la más rica fuente de esperanzas y consolaciones, la que más proporciona alegrías intraducibles en los corazones! El Evangelio según el Espiritismo es la obra moral más excelente de Kardec; fulgura por encima de todas sus otras obras por irradiar la belleza cristalina y la grandeza inmortal de las lecciones del Señor y Maestro Jesucristo. Podemos preguntar a cada compañero espírita: ¿Quién de nosotros, en las horas de las grandes luchas e incertidumbres, dolores y sufrimientos, tragedias y obsesiones, angustias y soledad dispensa de hojear el Evangelio de Kardec? ¡Los que abrazamos el Evangelio codificado por Kardec, cerramos los ojos, nos concentramos, proferimos una oración, abrimos sus páginas luminosas, leemos y meditamos con respecto a sus lecciones inmortales y nos vemos de un momento para otro, más fortalecidos y más calmados, renovados en la fe, en la confianza, en la esperanza y en el amor al prójimo! ¡Es la influencia inmensamente bienhechora de esta obra admirable y bendita de Allan Kardec y de los Espíritus Superiores bajo la orientación magnánima del amoroso Maestro y Señor Jesús!

En fin, el Evangelio Espírita interpreta y describe, con la máxima lucidez de raciocinio y magnificencia de amor, las enseñanzas más importantes de Jesús, en textos seleccionados de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento y en las Epístolas del Apóstol Pablo. A través de él, Jesús retorna al mundo, esclareciendo al pueblo. Y, sobre todo hoy, el Señor regresa al escenario triste de un mundo moderno incrédulo y sombrío, conversando y orientando a hombres y mujeres infelices, inseguros y frágiles. ¡El Evangelio codificado por Kardec, esparce y siembra, enseña e ilumina, esclareciendo el raciocinio y fecundando el corazón para la verdadera felicidad del ser humano, de sí mismo, de la familia y de la sociedad!

Anuario Espirita 2014
Walter Barcelos

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