Alcoholismo ¿obsesión o enfermedad?

DriveDrunkDONTLa doctrina Espírita asienta, siempre, sus principios en estudios y prácticas racionales, haciendo con que sus postulados estén siempre a la par con la ciencia académica y los avances. Es un echo, sin embargo, que muchos entusiasmados espíritas, movidos, seguramente, por la intención de ayudar, de hacer el bien, exceden en sus evaluaciones y colocan todos los problemas del mundo bajo la misma taza de procesos mediúmnicos u obsesivos.

Claro es que se de la interferencia espiritual en nuestras vidas, en la dependencia de nuestra sintonía y/o vibración. Sin embargo, necesitamos considerar que, en la mayoría de las veces, somos nosotros que atraemos la matiz moral de la interferencia espiritual. El alcoholismo, como cualquier otro vicio, tiene su componente orgánico en tendencia genética, que podrá ser despertado o no, de acuerdo con la interferencia moral externa que el individuo sufra. Hoy, ya se sabe que esos vicios no son apenas un «problema moral», resultante de debilidad de carácter o falta de fuerza de voluntad.

Los sermones y otros métodos de tratamiento, basados en la teoría de la debilidad moral cayeron en la ineficacia de sus efectos, en la tentativa de mudar el comportamiento de viciados. Hoy, gana cuerpo el principio que el tratamiento de viciados necesita pasar por la psiquiatría y psicoterapias dirigidas. El Espiritismo no puede, bajo pena de estar siendo inconsecuente y liviano, tratar simplemente como un caso de obsesión.

Es un hecho, sin embargo, que siempre encontraremos establecido un proceso obsesivo actuando sobre un viciado, que puede no haber sido la causa del vicio, pero hay un cohabitar de necesidades entre espíritus con los mismos deseos – encarnado y desencarnados. La terapéutica espírita seria propone el tratamiento contra la dependencia física y psicológica, respaldado en el acompañamiento espiritual.

El método de los Alcohólicos Anónimos, que fue iniciado en 1935, en los Estados Unidos, se ha revelado de gran eficiencia, pues actúa como una especie de socioterapia, dividiéndose la reunión en actividades sociales y en discusiones de los problemas depuestos por los viciados.

Es bueno esclarecer, otro si, que no es apenas el alcohólico que influye en su familia, ésta también actúa en el enfermo y en su enfermedad. Estudios indican que las esposas de los alcohólicos tienen debilidades de personalidad, que las llevan a escoger maridos débiles y dependientes. Según Mitchell, in «The Interrelatedness of Alcoholism and Marital Conflict» los dos cónyuges son enfermos y necesitan buscar, ambos, tratamiento para la enfermedad que se torna familiar.

Es posible que al leer este artículo usted pueda estar encuadrándose entre aquellos que sólo beben «socialmente». Sin embargo, quede sabiendo, si usted bebe sólo una vez en el año y pierde el control, emborrachándose, siento informar: Usted es alcohólico.

João Cabral

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