Alimentar al espíritu

mediumnidadMucha paz, hermanos: Soy un espíritu que os ama mucho, a menudo estoy a vuestro lado, me gusta presenciar los trabajos que realizáis en vuestras sesiones, porque sé por experiencia propia cuán importantes son. En esta última existencia, no tuve necesidad de que ningún grupo me ayudara a ver la Luz. Cuando estaba en la Tierra, estudiaba y practicaba la doctrina que vosotros tanto amáis, y debo deciros, que esto es muy valioso para un espíritu.

Hermanos, hoy quiero hablaros de la evolución de un planeta. Todos los planetas experimentan idéntica trayectoria, la única diferencia estriba en que unos han sido creados con muchísima más antelación que otros. La evolución de un planeta siempre se puede medir por el grado de espiritualidad de los seres que lo habitan. Siendo así, sin dificultad, podréis sacar la conclusión del grado evolutivo de este planeta que habitáis, cuando los habitantes de un planeta únicamente son capaces de mirar y pensar por las cosas materiales, es imposible que éste evolucione favorablemente. Cuando las necesidades de sus moradores van todas dirigidas a progresar, sí, pero sólo en el plano material, y si los sentimientos altruistas no acompañan sus actividades, la evolución moral se retrasa durante siglos y siglos.

El hombre, en la mayoría de los casos, busca en vano la felicidad donde no existe, cree que proporcionándose bienestar material, puede encontrar la felicidad y la paz, pero mientras intenta rodearse de todos los progresos materiales, va dejando que el espíritu se marchite por falta de alimentos espirituales. El espíritu, cuando por sí mismo se da cuenta, que con los bienes materiales no consigue la felicidad deseada, empieza a buscar la auténtica vida espiritual. Si la gran mayoría de los habitantes de un planeta, desean conocer realmente el mundo espiritual y sus leyes, es entonces, y sólo entonces, que las humanidades empiezan a dar un auténtico paso hacia horizontes de Luz y de Paz. Por eso no debe extrañaros el espectáculo que ofrece el planeta en que vivís.

En conclusión, os repito, que el punto evolutivo de los habitantes de la Tierra, está en consonancia con el punto evolutivo de los espíritus que lo habitáis. No dejéis en modo alguno, que la semilla no pueda crecer y dar su fruto, todo lo contrario, cuidadla con esmero, esparcidla para que fructifique, y veréis como esa semilla de Amor, de Bondad y de Paz, se ha de multiplicar en cada hombre y en cada mujer, que es tanto como decir, en toda la humanidad terrestre.

La paz sea con vosotros, hermanos amados.

Igualada, 22-05-1993
María Dolors Figueras
Extraído del libro «El despertar del alma»

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