Consuelos. estética: la belleza, la verdad, el bien.

Ledenis143. Como ciencia, el Espiritismo se dirige a la razón; ¿pero cómo se dirige al corazón humano?
− 1 ° Como consolador en la prueba; 2 ° Haciéndole amar la vida, la naturaleza, el universo, como una obra solidaria y armoniosa, totalmente impregnada de amor, poesía, belleza.

144. ¿Cómo consuela el Espiritismo al hombre en sus pruebas?
− Dándole a entender que el sufrimiento es una educación necesaria para su destino; que engrandece el alma, forma el juicio, templa el carácter, refina las sensaciones, e inspira el sentimiento noble de piedad, por el cual nos parecemos más a Dios.

145. Estos son los consuelos que todavía se dirigen a la razón; pero las verdaderas penas del corazón, tales como la pérdida de aquellos a los que queremos, de una madre, de un niño, de un amigo, etc., ¿no son absolutamente penas inconsolables?
− No hay penas inconsolables. Precisamente son las que el Espiritismo consuela mejor, ya que, gracias a su enseñanza y gracias a sus prácticas, sentimos alrededor nuestro la presencia de nuestros difuntos queridos. Su fluido nos envuelve; nos hablan, a veces se dejan ver y hasta fotografiar. La fe religiosa da solamente la esperanza: el Espiritismo da la certeza y hace tocar la realidad.

146. ¿El Espiritismo niega pues a la muerte?
− No, pero la libra de espantos y temores de los perjuicios que la rodean. El Espiritismo nos hace amar la vida y nos enseña a no temer a la muerte.

147. ¿Cómo hace amar la vida el Espiritismo?
− Presentándonosla como una de las etapas necesarias de nuestro destino. Además, nos da a entender cómo la existencia humana, a pesar de su duración y sus apariencias efímeras, se relaciona con plano general de evolución, de amor y de belleza que constituye el universo.

148. ¿Cómo se relaciona la vida humana con el plano general del universo?
− Como la parte se relaciona con el todo; así como el detalle se reduce del conjunto. El universo es el océano eterno de la vida; la existencia humana procede de allí en su principio y regresa allí a su fin.

149. ¿No es justamente lo que se conoce por panteísmo?
− En forma alguna, porque el ser humano, es decir el espíritu encarnado o desencarnado, conserva su personalidad y su identidad en la vida universal, como ciertas corrientes que circulan en el océano sin mezclar sus aguas con él.

150. ¿Si la vida humana no existiera, faltaría entonces alguna cosa en el universo?
− Ciertamente, porque el hombre resume en si mismo todas las vidas de los diversos reinos de la naturaleza: del mineral, del vegetal, del animal, y los completa por la conciencia y la libertad. La vida humana es el fenómeno consciente de la naturaleza.

151. ¿La naturaleza es, pues, eterna?
− La naturaleza es el efecto; solo la causa es eterna: es Dios.

152. Entonces, ¿Dios es el autor de la naturaleza?
− Sí; por todas partes encontramos su fuerza, su inteligencia, su amor y el reflejo de su belleza.

153. ¿La naturaleza es entonces el reflejo de Dios?
− Sí; la naturaleza es una transparencia bajo la cual se descubre a Dios; cada uno de los fenómenos de la naturaleza es el símbolo de un pensamiento divino.

154. ¿Cómo es que tan pocos hombres ven la naturaleza de esa manera?
− Porque el mayor número de hombres mira estas cosas con un ojo cansado por la costumbre o falseado por la pasión. El hombre que guardó la juventud del corazón y la pureza de la mirada ve la naturaleza y la vida en la verdadera luz. Es en este sentido que Jesús dijo: «felices los corazones puros, porque verán a Dios» y también: «si su mirada es simple, todo su cuerpo será iluminado.»

155. ¿Pero esta forma de comprender la naturaleza no es exclusivamente mística puesto que la ciencia moderna ve allí sólo un fenómeno puramente material?
− Precisamente es el error de la ciencia contemporánea ver en la naturaleza sólo el fenómeno material; y es también su castigo no poder, a causa de ello, abarcar la ley de la naturaleza ni la vida profunda de los seres que encierra. El espirita, como su nombre indica, busca siempre en todas partes “el espíritu ” de las cosas; y es el espíritu que le responde y le instruye.

156. ¿Así, el espírita está en comunión más íntima con la naturaleza?
− Ciertamente; esa es la comunión verdadera y universal. En medio de la naturaleza, el espirita nunca esta solo. El mundo de los espíritus le rodea, una protección invisible le envuelve; por todas partes descubre un misterio y oye voces. Siente que un amor inmenso queda en el fondo de toda vida; que cada ser repite un canto del gran poema y aporta su nota particular al concierto universal.

157. Dijo antes que el Espiritismo tenía también una estética especial, ¿se entiende como una concepción de la Belleza?
− Es la única estética, la única que es adecuada a la razón universal: la estética espiritualista.

158. ¿Qué es la estética?
− Es la ciencia de las leyes de la belleza.

159. ¿Qué es la belleza?
− Es aquello que gusta al espíritu y encanta los ojos.

160. ¿Por qué lo que es bello es aquello que gusta al espíritu y a los ojos?
− Porque lo bello está conforme con la naturaleza, como la naturaleza, a su vuelta, está conforme con la idea divina, que es el modelo eterno.

161. ¿La naturaleza es pues la expresión de la belleza?
− Sí, la naturaleza es el primer hecho estético que se impone a nuestro pensamiento y a nuestras miradas. Es la regla impecable, el modelo de donde las artes sacarán siempre la medida de su inspiración.

162. ¿Cómo expresa el hombre la belleza de la naturaleza?
− Por las artes.

163. ¿Qué son las artes?
− Las artes son la expresión material de los tres elementos que constituyen la belleza, es decir la idea, la forma y la vida.

164. ¿Dónde saca el artista la idea o mejor el ideal de sus obras?
− En la contemplación interior de una belleza increada, divisada como un espejismo de la belleza eterna, que es Dios visto en sus obras. Es esta visión interna que llamamos concepción del genio e inspiración.

165. ¿El artista no debe simplemente imitar entonces a la naturaleza?
− Si, pero no debe ser el copista servil, como lo pretende la escuela dicha realista. Debe tomarle solamente las formas sensibles, los signos materiales necesarios para dar cuerpo al ideal que está en él. Cuanto más un artista se acerca al ideal, más expresa la realidad; lo mismo que cuanto más nos acercamos a un alma, mejor poseemos y conocemos al hombre entero.

166. ¿Cuál diferencia hay entre las Artes, las Ciencias y la Industria?
− Son esas, tres formas de la actividad humana que tienen cada una su objeto particular, pero que se solidarizan por la unidad del plazo que deben alcanzar. La industria tiene como objeto la utilidad bajo todas sus formas: oficios, invenciones, descubrimientos, etc.; la ciencia tiene como objeto las leyes que rigen la esencia de las cosas y de los seres, es decir la verdad; las artes tienen como objeto la belleza, que es el esplendor de la verdad, es decir el brillo del Ser en el universo.

167. ¿La Verdad y la Belleza no deben unirse para constituir el Bien?
− Evidentemente, la verdad, la belleza y el bien son una sola y única cosa; son tres facetas de un solo y único diamante: la verdad, que es la ciencia, la belleza, que es el arte, deben resumirse en el bien, que es el amor. «Toda ciencia, dijo un pensador, que no nos lleva al amor es una ciencia estéril que se traiciona a si misma.»

168. Entonces, ¿todo debe resumirse en el amor?
− Sí, el amor es el principio y el fin de las cosas; todo procede de él; todo debe regresar a él. Es la ley de progreso para los pueblos; es la condición del adelanto para el individuo. Toda la ley del destino se encuentra en esta palabra.

169. ¿Cómo es el amor ley del progreso para los pueblos?
− Lo mismo que Dios hizo los granos de arena para vivir unidos en la misma orilla, los granos de trigo para abrazarse sobre la misma espiga y los granos de uva sobre el mismo racimo, así hizo a los hombres para vivir unidos en la familia, luego en la ciudad, en la patria, y finalmente en la humanidad. Es la condición esencial de la civilización.

170. ¿Entra pues en el plano del amor, es decir en plano de Dios, que todos los hombres sean hermanos y que todos los pueblos se unan un día en la fraternidad universal?
− Sí, es la ley del amor devolver todo a la unidad, es decir a la imagen y semejanza de Dios, que es uno.

171. ¿Esta noción del amor humanitario no destruye la noción del patriotismo?
− De ninguna manera, pero la explica y la modifica según la misma ley de la naturaleza y de los progresos de la historia.

172. ¿Cómo hace eso?
− La ley de la naturaleza y la de la historia piden que el círculo del amor progresivamente se extienda en el curso de los siglos. La humanidad, en cada una de sus etapas, el hombre, en cada una de sus existencias, se afinan y se dilatan más. Es para amar cada vez más que los hombres y los pueblos están sometidos a la ley ineluctable de las reencarnaciones aquí abajo y en otros mundos del espacio. La vida individual y la vida colectiva evolucionan por ciclos: el primero, es la familia; el segundo, la ciudad; la tercera, la patria; la cuarta, la humanidad; el último, el universo.

173. ¿A qué ciclo de la historia humana hemos llegado actualmente?
− Al ciclo de transición entre al amor a la patria y al del género humano.

174. ¿Así, el patriotismo esta llamado a desaparecer?
− En su noción exclusiva y celosa, sí; en su noción histórica e íntima, ¡no!

175. ¿Que entiende usted por esto?
− Hay un patriotismo estrecho y feroz que es el egoísmo de los pueblos, ése debe perecer. De que un hombre viva a este lado de la frontera, y otro más allá, no resulta que deban odiarse, pelearse y matarse. Pero hay un patriotismo que cada hombre lleva en su corazón, que esta hecho de emociones íntimas, alegrías y dolores comunes, memorias sagradas; ése jamás perecerá; forma parte integrante de la conciencia humana. No obstante, esta noción íntima se dilata y se engrandece con el progreso de la vida, la supresión de las distancias que separan los pueblos, el carácter internacional de las relaciones que las reúnen. Un día, este patriotismo será absorbido por la humanidad entera; la verdadera patria estará por todas partes dónde el hombre puede nacer, amar y morir. La difusión del Espiritismo ayudará a esta transformación.

176. ¿Y después del amor de la humanidad, será el amor universal?
− Sí. El pensamiento y el amor siguen la misma ley. Lo mismo que el progreso del pensamiento humano consiste en abrazar horizontes cada vez más vastos, y que el genio del hombre puede ser adecuado al universo, así el corazón humano también, debe dilatarse.

177. ¿No estamos todavía muy lejos de realizar este ideal de amor y de bondad universales?
− Colectivamente, sí; individualmente, ¡no! Existen actualmente sobre la Tierra almas que han llegado a tal grado de evolución que sus aspiraciones son más vastas y más grandes que el mundo donde viven. Sus sacrificios, por ejemplo, sus actos de amor son la fuerza más grande del género humano. Es con las almas sublimes que Dios prepara las grandes transformaciones morales del futuro.

178. ¿Podemos esperar que un día la humanidad colectiva alcance este ideal de amor y de bondad, que es solamente reparto de algunas almas de élite?
− Sí, sea en este mundo, sea en otros. Es la ley de los mundos que ellos también deben ascender en la luz y en el amor al mismo tiempo que los espíritus encarnados en su superficie.

179. ¿Así los mundos habitados también evolucionan en el amor universal?
− Sí. Lo mismo que soles innumerables son llevados, con sus comitivas de planetas, hacia un centro irresistible que los atrae, así las almas y el mundo gravita alrededor del sol eterno, alrededor de la Inteligencia suprema: Dios. Esta ascensión, esta subida del universo hacia las cumbres constituye el progreso ilimitado en la luz, el movimiento, la actividad, la alegría serena. Es la vida eterna en la acepción plena de la palabra, que resume todo el destino de los seres, toda historia de los pueblos, toda evolución universal.

Leon Denis
Extraído del libro “Síntesis doctrinal y práctica del Espiritismo”

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