Días de incertidumbre…

DivaldoEstos son días de incertidumbre. En todas partes amenazas de belicosidad y violencia se transforman en una terrible realidad, convirtiendo a la Tierra en un permanente escenario de crímenes hediondos.

Es cierto que las gloriosas conquistas de la ciencia y la tecnología alcanzan los más elevados índices de valor; sin embargo, jamás hubo tanta inseguridad y decepción como actualmente, cuando una incalculable cantidad de existencias, vacías de idealismo y autorrealización, caen en las redes viles de la depresión, de la bulimia, de la anorexia, del trastorno del pánico, del suicidio…

Los titulares de las tragedias aparecen a cada momento, y cuando suponemos que ya hemos contemplado las más bajas manifestaciones de la perversidad humana, nos sorprenden espectáculos más dantescos aún, que tienden a desorientarnos. Los focos de guerra se multiplican en el globo terrestre, y los obstinados combates, devastadores, siegan vidas florecientes donde quiera que sea, en especial ahora en el Levante y en África, donde niños y jóvenes son sacrificados en las garras del fanatismo religioso, y ciudades y aldeas quedan devastadas por el odio entre etnias.

Simultáneamente, enfermedades terribles se propagan, pese al esfuerzo de hombres y mujeres extraordinarios, como los Médicos Sin Fronteras, los misioneros del bien y del amor, algunos de los cuales resultan víctimas del ébola y de otras virus poco conocidas. Por otro lado, la exhibición de los poderosos tanto como la locura por el placer, apiñan a las masas y las conducen a la extenuación en sus espectáculos de hedonismo y de lujuria, de drogadicción, de alcoholismo y tabaquismo, que multiplican aterradoramente la cantidad de accidentes y de crímenes derivados de ellos.

Resulta urgente el cambio de actitud mental y moral para el ser humano -aturdido y a punto de corromperse-, mediante la reflexión en torno del objetivo esencial de la existencia, y de cómo conseguir instrucción en el sentido del comportamiento saludable y feliz. Esa instrucción está en el Evangelio de Jesús, cuando Él propone el amor para solucionar todos los problemas.

Divaldo Pereira Franco

Periódico A Tarde, columna Opinión, el 11-09-2014.

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