Aprovechamiento

Emmanuel-chicoxavier“Medita estas cosas; ocúpate en ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.” – Pablo (I Timoteo, 4:15)

Generalmente, el primer impulso de los que ingresan en la fe constituye la preocupación de transformar compulsivamente a los demás. Semejante propósito, a veces, raya por la imprudencia, por la obsesión.

El nuevo creyente flagela a cuantos escuchan sus argumentos calurosos, golpeando costumbres, condenando ideas ajenas y violentando situaciones, olvidado de que la experiencia del alma es laboriosa y larga y que hay muchas esferas de servicio en la casa de Nuestro Padre.

Aceptar la buena doctrina, decorar sus fórmulas verbales y extender sus preceptos son tareas importantes, pero aprovecharla es esencial. Muchos compañeros pregonan enseñanzas valiosas, sin embargo, en el fondo, están siempre inclinados a rudos conflictos, a la vista del menor alfilerazo en el camino de la creencia. No toleran pequeños aborrecimientos domésticos y mantienen un verdadero juego de máscara en todas las posiciones.

La palabra de Pablo, no obstante, es muy clara. La cuestión fundamental es de aprovechamiento.

Es indudable que la cultura doctrinaria representa una conquista imprescindible al seguro ministerio del bien; con todo, es imperioso reconocer que si el corazón del creyente ambiciona la santificación de sí mismo, camino de las zonas superiores de la vida, es indispensable que se ocupe de las cosas sagradas del espíritu, no por vanidad, sino para que su justo aprovechamiento sea manifiesto a todos.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Viña de luz”

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