Viejo argumento

Emmanuel2«Y aduciendo él esto en su defensa, dijo Festo en alta voz: – Estás loco, Pablo, la abundancia de letras te hace delirar.» – (Hechos, 26:24.)

Es muy común lancen a los discípulos del Evangelio la falsa acusación de locos, que les es imputada por los círculos del cientificismo de cada siglo. El argumento es viejísimo por parte de cuantos pretenden huir a la verdad, complacientes con sus propios errores.

Hay trabajadores que pierden valioso tiempo, lamentando que la multitud los clasifique como desequilibrados. Esto no constituye razón para contiendas estériles. Muchas veces, el propio Maestro fue interpretado como demente y los apóstoles no recibieron otra definición.

En una de las últimas defensas, vemos al valeroso amigo de la gentilidad, ante la Corte Provincial de Cesárea, proclamando las verdades inmortales de Jesucristo. La asamblea se toca de inmenso asombro. Aquella palabra franca y noble aterroriza a los oyentes. Es ahí que Porcio Festo, en calidad de jefe de los invitados, delibera quebrar la vibración de espanto que domina el ambiente. Pero antes de hacerlo, el astuto romano consideró que sería preciso justificarse en bases sólidas.

¿Cómo acusar, no obstante, al gran convertido al Damasco, si él, Festo, le conocía el carácter íntegro, la sincera humildad, la paciencia sublime y el ardiente espíritu de sacrificio?

Se recuerda, entonces, de las «muchas letras» y Pablo es llamado loco por la ciencia divina de
la que daba testimonio.

Recuerda, pues, al abnegado batallador y no dispenses aprecio a las falsas consideraciones de cuantos te provoquen al abandono de la verdad.

El mal es incompatible con el bien y por «pocas letras» o por «muchas», desde que te alistes entre los aprendices de Jesús, no te faltará el mundo inferior con el sarcasmo y la persecución.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro «Pan nuestro»

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