Honra a la mediumnidad

divaldo_pereiraSin recorrer al interior de las civilizaciones más antiguas de Oriente y de Occidente, deteniéndonos apenas en la cultura judaico-cristiana, encontraremos la presencia de la mediumnidad en todas las épocas señalando sus fastos con la presencia de veneradas Entidades, que se encargaron de orientar el destino de sus gobernantes y del pueblo en general.

Moisés, inspirado por los Espíritus guías de la Humanidad, recibe los Diez Mandamientos, que se transformaron en un soberano código para los tiempos del futuro hasta nuestros días, señalando los comportamientos del hombre y de la mujer.

En diversas ocasiones, en la gran travesía del desierto, convive con los Mentores y transfiere la percepción psíquica a los ancianos de Israel, enriqueciéndolos con ectoplasma, a fin de que pudiesen vivir la elevada experiencia de orden espiritual.

Dos jóvenes, Eldad y Medad, tomados por las Voces espirituales, profetizan y provocan celos, siendo, pues, apoyados por Moisés, que afirma que le gustaría que todo el pueblo pudiese hacer lo mismo que ellos, confirmándoles la facultad mediúmnica.

Todos los profetas mantuvieron los mismos vínculos con los Espíritus elevados, que los guiaban, avanzando en el tiempo en importantes precogniciones que se consumaron a través de ricos detalles, que los tornaron verdaderos mensajeros de lo Más Alto. José, igualmente inspirado, interpreto el sueño del Faraón, y se convirtió en ministro en Egipto, ayudándolo mientras vivió. Daniel, mediumnizado, tradujo la leyenda extraña que surgio en la sala del rey Baltasar, en Babilonia, anunciando la destrucción del reino, conforme se verifico luego mas tarde.

La venida de Jesús se anuncio espiritualmente a través de los siglos en la condición de Mesías, que vendría a instaurar un reino superior entre los hombres de la Tierra, y todo Su ministerio fue señalado por las continuas comunicaciones con los Espíritus.

Transfigurándose, delante de Moisés y Elías, en el monte Tabor, inauguró el periodo de las futuras reuniones espiritas de materialización. Después, liberto al joven epiléptico de la acción tenebrosa de un Espíritu inmundo. No pocas veces dialogo con los obsesores, concitándolo a liberar a aquellos que padecían las imposiciones dolorosas. Curo, a distancia, al siervo del centurión, viendo vida en personas consideradas muertas, como la hija de la viuda de Naim y Lázaro, que trajo de vuelta a la lucidez de la consciencia, arrancándolos del estado profundo de catalepsia.

No bastando los innúmeros testimonios de Su mediumnidad sublime, después de la muerte retorno múltiples veces, a fin de demostrar la supervivencia de la vida a la muerte sepulcral, apareciendo en diferentes periodos de la Humanidad a hombres y mujeres valerosos, para que diesen continuación a los ministerios abrazados, de ese modo contribuyendo con el progreso propio y el de la sociedad.

Médiums extraordinarios pasaron por los siglos, convidando a la reflexión y al apostolado del bien, marcando sus existencias con la abnegación y la dedicación, despertando mentes y corazones para los deberes espirituales y el entendimiento al respecto de la transitoriedad de la existencia carnal.

Malsinados unos y perseguidos otros, celebres diversos y glorificados algunos, que pasaron santificados a la posteridad, mientras un expresivo numero tubo la existencia corporal encerrada por la intolerancia religiosa en las hogueras y siendo víctimas de otras penas crueles, dejaron el rastro luminoso, anunciando la inmortalidad del Espíritu, para que los seres humanos pudiesen mantener la esperanza y la alegría en las luchas ásperas y en los testimonios dolorosos.

Con Allan Kardec, el noble Codificador del Espiritismo, la mediumnidad abandono los paisajes del mito y de la acusación, dejando de ser una gracia especial concedida a algunos o psicopatología lamentable, para asumir su papel real de puente entre las dimensiones física y espiritual, facilitando el intercambio entre los seres, al mismo tiempo en que dignifico la conducta moral terrestre.

La facultad mediumnidad se radica en el organismo, independiente de los valores morales del individuo, siendo, por tanto, de ese punto de vista, neutra. Sin embargo, los requisitos personales de cada uno constituyen un significativo polo de atracción para los Espíritus que, mediante la afinidad vibratoria, pasan a acompañarlo, interfiriendo en sus pensamientos, palabras y actos. En razón de eso, la mediumnidad impone comportamiento ético – moral dignificante, a través de del cual el instrumento se transforma, alterando la conducta para mejor, así contribuyendo a favor de la renovación del grupo social y de la humanidad en general.

En su condición de facultad orgánica, está presente en todos los seres humanos en diferentes grados de desarrollo, siendo en unos ostensivo, en cuanto que en otros muy sutil, pudiendo ser ampliada a través de ejercicios y estudios, dilatando las posibilidades de manifestación.

El estudio le es, de ese modo, fundamental, a fin de que sean identificados los fenómenos de naturaleza anímica y liberados, facultando el intercambio lucido y claro, sin interferencia de los registros del inconsciente del propio médium. Al mismo tiempo, la educación moral es de relevancia, porque ofrece los instrumentos indispensables para la sublimación espiritual ,en el proceso de vivencia, de los recursos que se encuentran en disponibilidad.

En el pasado, algo remoto, piton, pitonisas, hierofantes, gurús, sibilas, auspicies, frente al retraso moral de las sociedades en que vivieron, no se preocupaban con los valores profundos de la dignificación personal, aunque en algunos santuarios indios, egipcios, griegos y romanos, había una selección de calidad en torno a aquellos que presentaban facultades mediúmnicas, a fin de ser dignos de credibilidad. Gracias a Allan Kardec, que pudo medir los requisitos morales de los médiums, sobre la calidad de las comunicaciones espirituales, los mismos pasaron a la posición de metas que deben ser alcanzadas, como indispensables para la comunicación con los Espíritus Superiores.

En ese proceso de crecimiento ético del médium, la gratitud en el ejercicio de las facultades de que se hace portador es relevante, porque no tiene el derecho de enriquecerse del esfuerzo de su prójimo, vendiendo las informaciones que le son concedidas sin ningún tipo de cobro, para el bien de todas las criaturas.

La cuestión, no solo la necesidad de ser gratuitas todas sus actividades mediúmnicas, ampliando el concepto, para que el médium evite los homenajes que agradan al personalismo, que exaltan los sentimientos menos edificantes, los regalos con que son comprados indirectamente, aprisionándolos en los cofres dorados del poder transitorio y de los recursos monetarios de aquellos que se acostumbraron resolver todo a través del mercantilismo…

Cabe al médium mantenerse en constante sintonía con sus Guías espirituales, a fin de poder servir a todo instante y no solamente en horas reservadas para el trabajo.

El fenómeno mediúmnico se da a menudo, a cada momento, desde que el intercambio con los Espíritus, consciente o inconscientemente, es continuo, frente a la sincronización mental y moral existente entre los encarnados y los desencarnados.

La mediumnidad, por tanto, asciende de nivel orgánico para el emocional y de comportamiento, proporcionando una perfecta identificación con la recomendación de Jesús, cuando propone: – Sed perfectos como el Padre celestial es perfecto.

Trabajando la mediumnidad gloriosa a través de la dedicación y del desinterés por las cuestiones materiales y retribuciones humanas – elogios, demostraciones de reconocimiento, honras terrestres, destaques en la comunidad – el servidor se torna merecedor de la asistencia de los Espíritus nobles que trabajan a favor de la Humanidad.

El sufrimiento, la soledad, la incomprensión que experimenta, por tanto, aun son los caminos y métodos más valiosos para conducir al médium a la interiorización, a la vivencia de los postulados del amor y de la caridad, sintonizando mejor con los ideales del Bien y consiguiendo, paso a paso, la felicidad de la mediumnidad, que debe ser una meta para alcanzar.

Vianna de Carvalho

(Pagina psicografía por el médium Divaldo Pereira Franco, el día 5 de junio de 2001, en París. Francia)

Revista Reformador.
Traducido por Jacob

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