La oración

meninaoracomflor¿Qué es la oración?
La oración es la elevación de nuestra alma hacia Dios: es por ella que nos comunicamos con Él y a Él nos acercamos.

¿Dios atiende a aquellos que oran con fe y fervor?
Dios siempre les envía buenos Espíritus para que los asistan.

¿Existen fórmulas especiales de oraciones?
No. La divinidad no se preocupa por las fórmulas. Las intenciones del suplicante es lo que pesa en la balanza de la Bondad Divina.

¿Entonces, por qué existen, aún en el Espiritismo, oraciones dictadas por Espíritus y que fueron publicadas en libros?
Para enseñarles a los hombres a razonar cuando se dirigen a Dios y a hacerlo no solo a través de palabras, sino también del sentimiento y de la inteligencia.

¿Entonces tales fórmulas no consisten en un ritual?
El Espiritismo no posee ritual, ni formalismo. La intención de los Espíritus, al darnos una colección de oraciones, es brindarnos un modelo de como la oración debe ser hecha, sin que por ello se limiten a las
palabras escritas. Es, además, tornar la Oración inteligente y comprendida, y darle sentido a la petición que debemos hacer al Supremo Creador, para que aprendamos a pedir lo que nos conviene y lo que nos es útil.

¿La Oración es agradable a Dios?
Sí, porque es una acción de humildad, es el reconocimiento de nuestras debilidades y de nuestra inferioridad, evocando el auxilio de los Poderes Superiores, siempre solícitos en atendernos los ruegos.

¿Qué decir de las oraciones repetidas muchas veces?
Ya dijimos que la bondad de Dios no se concentra en las fórmulas y el número de palabras, sino en
las intenciones de quien ora. Las letanías, el “Ave María” y los “Padres Nuestros”, repetidos cinco o seis veces, los rezos pronunciados con los labios, que el corazón no siente y la inteligencia no comprende, no tienen valor ante Dios. Jesús dijo: “Y orando, no uses vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No lo hagas, pues, semejantes a ellos”. Lo esencial es orar bien y no mucho.

¿Por quiénes debemos orar?
Por nosotros mismos, por nuestros parientes, por nuestros amigos y enemigos de este y del otro Mundo. Debemos orar por los que sufren y por aquellos por quienes nadie ora.

¿Es lícito recibir pago por oraciones hechas por otras personas?
La lógica nos dice que Dios no vende su misericordia, ni comparte con los traficantes que negocian incluso con las cosas divinas.

¿Entonces, los oficios y las oraciones pagadas no llegan a Dios?
Definitivamente no. La oración es una manifestación de amor y de humildad. Aquellos que se elevan por la oración hacia el Supremo Creador deben revestirse de desinterés y humildad.

¿Cuál es la Oración al Señor?
Nuestro Padre, que estás en el infinito, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino – el reino
del bien. Hágase tu voluntad en la Tierra y en el espacio, así como en todos los mundos habitados. Danos el pan del alma y del cuerpo. Perdónanos las ofensas como nosotros perdonamos de corazón a quienes nos ofenden. No nos dejes sucumbir ante la tentación de los malos Espíritus, pero envíanos los buenos para que esclarezcan. Te amo, Dios mío, con toda mi alma y quiero amar a todos los hombres que, por tu amor, son todos mis hermanos.

Texto original y completo:
Schutel, Cairbar. Espiritismo para as crianças. 30ª ed.: Casa Editora O Clarim. Matão, 2000, p. 8-9. Revista Mies de amor

4 comentarios en “La oración”

    • Pues solo con el corazón, es tener una conversación con Dios, simplemente hablar de tus problemas y de todo lo que quieras, como un hijo habla con su padre, solo eso. Con amor.

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