Esperanzador mensaje de Divaldo Pereira Franco

divaldofrancoAllan Kardec, presento la enseñanza consoladora de que la vida no se acaba en la tumba, de que todos nosotros somos parte de un concepto histórico, fatalista, que es la evolución. Que las cosas no ocurren al azar, ellas suceden por una programación anterior, resultante de nuestras actitudes y que todos venimos de una forma simple, sencilla; nosotros fuimos creados iguales, no somos dos creaciones; estos dotados y aquellos olvidados por Dios.

Dios crea los espíritus simples e ignorantes. Todos nosotros estamos a una marcha, las investigaciones paranormales llegan en esta hora para confirmar científicamente las enseñanzas filosóficas y las investigaciones mediumnicas de la ciencia espirita, que es la ciencia de la filosofía, es la filosofía de la religión y es la religión de ciencia. Toda esta manifestación triple viene a probar que venimos de Dios y marchamos para Dios; que nuestro destino no es el sufrimiento, no es el dolor.

El dolor y el sufrimiento, la miseria social y económica, derivan de la miseria moral, que es una resultante a su vez, de nuestro estado primitivo; que marchamos hacia la Luz, en dirección a un mundo mucho mejor, y que podremos cambiar el mundo, en esta hora de dolores, que todos nosotros estamos sintiendo. Gracias a nuestras aptitudes actuales tenemos la seguridad de que la vida continua después de la muerte, aprendamos desde ahora a prepararnos para este avance, porque todos nosotros vamos a morir, nadie se quedara en la Tierra, somos un fenómeno biológico, histórico y fatalista. Todo lo que nace biológicamente, muere; pero el hombre no nace con su cuerpo y no muere con su cuerpo; hay un destino y aquellos que nos precedieron vuelven a consolarnos, están a nuestro lado, viven en nuestro hogar.

La muerte no cambia el Ser, aquel que era malo, continua malo; la muerte no cambia los hombres en ángeles, los demonios en santos. El arrepentimiento de ultima hora, la creencia apresurada de la inmortalidad, no hace que nos volvamos espíritus buenos, continuaremos como somos y volveremos a la Tierra para rescatar los errores, por medio de una nueva reencarnación. Entonces los hechos mediúmnicos, paranormales, atestiguan la sobrevivencia del alma, y la doctrina espirita, también llamada “la tercera revelación”- la primera fue Moisés; la segunda, Jesús y la tercera la revelación espiritual -; llega a la Tierra como una revolución, llega a todos los hogares, porque en todos los hogares de la Humanidad están los médiums, llamado nuestra atención para la verdadera vida.

Con esto se abre un horizonte nuevo, una madrugada de luz para nuestros espíritus, haciendo una transformación profunda de nuestro YO en dirección a una vida mejor, más alta y mas bella. Y como que todos nosotros tenemos problemas interiores, nos quedamos aburridos, rabiosos con esta o aquella cuestión, delante de estas informaciones que vienen del mundo espiritual, de la certeza de la inmortalidad, pasamos a mirar a nuestro cuerpo de forma distinta, a mirar nuestra vida de manera superior, a mirar la oportunidad que tenemos – como es una escuela -, de evolucionar, y entonces podremos decir: ¡Dios mío!.,¡Cómo Te quiero!, ¡Cómo Te amo!, ¡Cómo me gustaría decirte todas las alegrías mías!, Me gustaría afirmarte, Señor, que amo la vida que es bella, colorida, consentida. Muchísimas gracias Señor, porque yo vivo; muchísimas gracias, porque yo creo….muchísimas gracias señores.

Divaldo Pereira Franco

Extraído de «Algeciras Espírita»

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