Cuestión moderna

HcamposLos cuatro mensajeros de la Esfera Superior, antes de la venida a la Tierra en misión educadora y reconfortante, oyeron claramente las palabras del sabio orientador que los dirigía:

– Hijos, guardareis en todo y con todos, la nobleza de nuestros principios. Donde estuvierais, habilitaos a hablar con seguridad y a extender las manos limpias, a fin de ayudar. Defended la simplicidad y la pureza de la doctrina renovadora de la cual sois emisarios. No la manchéis con innovaciones que se le hagan incompatibles con la esencia de la luz! No mezcléis el trigo con la cizaña, ni la mentira con la verdad… En toda circunstancia, recordad que sois enviados a servir!…

La diminuta caravana partió del luminoso camino con rumbo a la Tierra y, en un punto determinado, los cuatro componentes se separaron con la promesa del reencuentro, en el mismo sitio, veinte meses después. Transcurrido ese tiempo, helos aquí de retorno para el entendimiento afectivo. Venían, entre tanto, fatigados, desilusionados…

El primero habló:

– Estoy cansado de luchar. La comunidad a la que me correspondió prestar concurso está constituida por clases que se tiranizan entre sí. El orgullo les arrasa la fuerza moral y los prejuicios de raza consumen sus mejores aspiraciones de fraternidad. Nada pude hacer. Sin duda, creen en Cristo y reverencian su Evangelio; con todo, en vista de lo que expongo, no creo que puedan recibir nuestra cooperación y guardar nobleza de principios.

Dijo el segundo:

– Donde estuve, encontré solamente la pasión por la fortuna terrestre. Las criaturas aceptan la Doctrina Cristiana y hablan de ella, respetuosamente, una vez por semana; entre tanto, inmovilizan la mente en cuestiones de dinero… Trabajan, sufren y desencarnan casi únicamente por eso… Vuelvo desalentado porque no admito que consigan, así, amar a Dios y a la Humanidad, levantando manos limpias…

Se explicó el tercero:

Vi apenas religiosos fanáticos por donde pasé. Vanidosos de las letras que atesoraron, creen en las Divinas Escrituras, pero forman grupos de intolerancia entre sí y combaten a cualquier persona que no interprete las enseñanzas del Señor a la manera de ellos… Desistí de ayudarlos, toda vez que no los supongo capaces de mostrar corazón humilde y simple en la Obra del Maestro!…

Por fin, se quejó el último:

– No traigo tampoco otra cosa que no sea amargura y desencanto. En las regiones que visité, pude tomar contacto con millares de hermanos que veneran a Jesús, pero en medio de entidades menos evoluciona
das, cuya visión no va más allá de ventajas y gratificaciones de la existencia material. Esas personas, según deduje, no aspiran a otra actividad espiritual que no sea el intercambio mediúmnico en base al interés rastrero y al misticismo primitivo. No comprendo cómo consiguieron aceptar nuestra colaboración, sin hacer innovaciones desaconsejables, en la hacienda del Cristo de Dios.

Mezclando lamentación y censura, entraron en oración, apelando al discernimiento del mentor que los enviara, y, después de algunos minutos, el experimentado amigo se hizo visible, considerando, después de oírlos:

– Hijos míos, ¿vinisteis a cooperar en el trabajo urgente del Evangelio o sois partes del problema de Jesús? Debemos guardar nobleza de principios, movilizar manos limpias, conservar simplicidad y evitar inconvenientes en la construcción del Reino del Señor, pero, sin duda, instruyendo a nuestros compañeros de Humanidad para que hagan lo mismo, a través de la paciencia, esfuerzo, buena palabra y ejemplo edificante. ¿Qué decir del médico decidido a huir del enfermo que espera sus cuidados, bajo la disculpa de que el hermano necesitado es portador de dolencia? ¿Sabremos nosotros algo de útil sin que alguien nos haya enseñado? La evangelización es empresa de amor. ¿Cómo reclamar virtudes ajenas sin ayudar alevantarlas? ¿Dónde nos será posible encontrar perfeccionamiento y renovación sin que nos dispongamos a servir? ¿Y no será para servir mejor que el Señor nos auxilia y nos induce a conocer mejor? Retomemos nuestras obligaciones y seamos fieles!…

Se calló el orientador y, percibiendo que él se aprestaba a partir, de regreso a la Espiritualidad Mayor, uno de los trabajadores inquirió, afligido:

– ¡Generoso amigo, una palabra más!… ¡Sintetizad para nosotros alguna última advertencia que nos pueda mantener el raciocinio claro en la acción justa!… ¡Socórrenos!… ¡Déjanos un consejo, una frase que nos sirva de luz en la hora de la indecisión!…

El mentor fijó, de manera expresiva, la reducida asamblea y concluyó:

– ¡Ah! ¡Hijos míos!… ¡hijos míos!… ¡Estamos llamados a realizar la siembra y la cosecha del Evangelio, donde la siembra y la cosecha del Evangelio se encuentren!… En verdad, poco podéis contra la oscuridad del materialismo, cuando la oscuridad del materialismo animaliza a las criaturas… Estemos, sin embargo, convencidos de que, donde ese o aquel grupo humano demuestre sinceridad y buena conciencia, cualquier servicio por Jesús y en nombre de Jesús será siempre mejor que nada.

Espíritu Hermano X
Médium Francisco Cándido Xavier
Vitrina de la vida

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