El gran problema del mundo

Ledenis“Todo el mundo reconoce hoy la necesidad de una educación moral capaz de regenerar a la sociedad y de sacar a Francia (y al mundo) del estado de decadencia que, acentuándose cada día, amenaza llevarlos a la caída y a la ruina.

Durante largo tiempo se ha creído hacer bastante con difundir la instrucción, pero la instrucción sin la enseñanza moral es impotente y estéril. Ante todo, es menester hacer del niño un hombre, que conozca sus deberes como conoce sus derechos. No basta desarrollar las inteligencias, es preciso formar los caracteres, fortificar las almas y las conciencias.

Los conocimientos deben ser completados con las luces que iluminan el porvenir y precisan el destino del Ser. Para formar una sociedad nueva, es necesario formar hombres nuevos y mejores. Sin esto, todas las reformas económicas, todas las combinaciones políticas, todos los progresos intelectuales serán insuficientes. El orden social nunca valdrá más de lo que valemos nosotros. Pero esta educación necesaria, ¿sobre qué se apoyará?. No será sobre teorías negativas. Ellas han causado, en parte, los males del presente. Tampoco sobre dogmas (fideístas) anticuados, sobre doctrinas muertas, sobre creencias todas de superficie y apariencias que no tienen ya raíces en las almas. ¡No!; la humanidad no quiere ya símbolos, ni leyendas ni misterios; no quiere ya verdades veladas.

Necesita la plena luz, el espléndido florecimiento de lo verdadero que sólo el Nuevo Espiritualismo, o Espiritismo, puede proporcionarle. Sólo él puede dar a la moral una base definitiva y al hombre moderno las fuerzas necesarias para sobrellevar dignamente sus pruebas, discernir sus causas, reaccionar contra ellas y cumplir en todo con el deber. Con el Espiritismo el hombre sabe adónde va; su paso es más firme y más seguro. Sabe que la justicia gobierna al Universo, que todo se encadena, que las consecuencias de cada uno de sus actos–buenos o malos–recaerán sobre él en el curso de los tiempos. En este pensamiento encuentra un freno para el mal y un poderoso estímulo para el bien”.

Extraído del libro “Cristianismo y Espiritismo”

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