Atendamos al Señor

bezerrademenezes… olvidamos, de algún modo, las cuestiones individuales que nos afligen el camino para considerar, en el curso de algunos instantes apenas, la nueva situación que se nos muestra frente a los ojos.

Todos nos agregamos, en el clima de la oración, buscando la solución de nuestros problemas. Problemas que se expresan como dificultades, obstáculos, renovaciones y desafíos sin cuenta. Anotemos, sin embargo, la necesidad de mayor observación del panorama en que evolucionamos.

… en el transcurso de apenas algunos años, todo el paisaje del campo espírita cristiano se nos alteró, fundamentalmente. Se nos alargaron las áreas de servicio en todas las direcciones; engrandeciéranse las filas de compañeros sedientos de paz y luz que nos reclaman cooperación y socorro; se nos aumentaron de manera sorprendente los monumentos destinados a la caridad, definiéndose en las instituciones socorristas; se nos ampliaron los instrumentos de servicio y con ellos, se nos agigantaron las posibilidades para el enganche de nuevos trabajadores; se nos dilataron los recursos de acción en todos los sentidos, convocándonos al esfuerzo máximo, a fin de que no haya desequilibrio entre las dádivas de lo Alto y la justa aplicación de ellas mismas, en beneficio de la construcción doctrinaria; se nos renovaron en el mundo los títulos de confianza, delante de la Nueva Revelación que nos muestra a Jesús en su simplicidad y grandeza; se nos elevaron los tesoros de colaboración procedentes de todos los sectores de la experiencia humana, prontos a respondernos a cualesquiera ruegos de concurso fraternal, con los brazos generosos y abiertos; se nos multiplicaron los canales de comunicación, dándonos acceso a realizaciones más completas en lo tocante a la divulgación de nuestros principios; se nos ampliaron los horizontes o la esperanza con la expectativa de la Tierra sedienta delante de la verdad y de la paz, de que el Espiritismo se hace mensajero; se nos abrieron más dilatadas fajas de colaboración, en las obras culturales y asistenciales, al frente de la Humanidad.

En síntesis, todos los talentos de la Bondad del Señor se nos acumulan ahora en las manos, en torrentes de oportunidades y trabajo, diversos recursos y virtuales potencialidades…

… ahora, mis hijos, indaguemos de nosotros mismos: ¿qué será de la tarea de nuestros brazos sin también, no aumentarnos, de nosotros mismos, la cuota de paciencia y de amor, unos frente a los otros, en la Obra de Cristo?.

… reflexionemos en eso, suprimamos nuestras divergencias, olvidemos conflictos personales, procuremos extinguir los puntos de incomprensión y discordia, por ventura existentes en los talleres de elevación espiritual a que nos encontremos vinculados y trabajemos en la Mies del Bien, confiándonos, realmente, al Cristo de Dios cuyos intereses reposan en nuestras manos.

De mensaje recibido el
27.09.1969

Espíritu Bezerra de Menezes
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Bezerra, Chico y usted”

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