Tres veces lo negó

Tres_vecesSe agigantaban las responsabilidades de los discípulos a medida que se prolongaba el mensaje de Jesús. El Maestro era consciente de la gravedad de la hora y del significado del tiempo. Pero no ellos, que no lograban comprender la magnitud del ministerio.

Desacostumbrados a las tareas de alto porte, vivían de la rutina del trabajo que brinda el pan y satisface las necesidades diarias inmediatas, sin ninguna intervención intelectual para vuelos gigantescos. Se deslumbraban con Su doctrina, Lo amaban, pero sin dimensión mental para percibir la grandeza de lo que ocurría. Aún hoy es así.

Los cristianos no se dan cuenta del poder del mensaje al que se vinculan por ósmosis o que reciben por herencia. Si lo penetrasen con la razón o lo viviesen, alterarían completamente el aspecto socio-moral de la humanidad, resolviendo los problemas económicos, políticos y raciales que enloquecen y enlutan a los pueblos, diezmando centenares de millones de vidas. Aceptan las tesis del amor y del perdón, o de la fraternidad y de la justicia, viviendo sobre los vencidos y alegrándose sobre los débiles y necesitados.

Jesús y Su doctrina, aun son un enigma para la mentalidad hodierna. Entre tanto, aquellos que se dejaron contagiar, renuevan la sociedad y se tornan ejemplos que conmueven, dignifican e inspiran al género humano. La turbamulta quería, de Jesús, pan para el estomago y ungüento para las llagas, salud para órganos enfermos, pero ningún compromiso con la vida responsable. Como la veía como a una criatura veleidosa, el Señor la socorría y le suministraban orientaciones salvadora que se transformaban en rumbos de seguridad y de liberación de las pasiones salvajes.

Era natural que las fuerzas de la ignorancia y la perversidad se uniesen para impedir la propagación de las enseñanzas superiores. Simbolizadas en la figura mitológica de Satanás, aun hoy son las responsables de las inducciones al mal, a la indignidad, al crimen, a la deserción, a la cobardía… Con el ropaje físico o sin él, esos seres rondan a los obreros del bien y aguardan el momento oportuno para asestar sus sórdidas agresiones. Sintonizando en la misma vibración de los conflictos de las criaturas, fácilmente arrastran a sus presas a las tramas de sus funestas insinuaciones. Por ser ingenuos y no tener malicia, aunque fueron advertidos por el Maestro, los discípulos, a cada momento, cedían ante la fuerza perturbadora que los sitiaba.

El poema rico en detalles sobre el Reino de Dios, era presentado sin cesar. Aquella noche agradable, poblada de interrogaciones casi infantiles y expectativas mal definidas, Jesús acerco a Pedro y le advirtió:

– Simón, Simón, he aquí que Satanás obtuvo permiso para seleccionaros como trigo. (*) El trigo seleccionado, se torna pan y otros mil alimentos. El grano produce el grano, y cuando es triturado, propicia la manutención de la vida. ¡Grano y vida! El corazón humano, cuando es molido por el dolor, libera emociones trascendentales cual diamante en bruto que después de burilado, fulge como una estrella. Las resistencias morales del ser, valen según la forma y grandeza como soportan las pruebas y los sufrimientos. Moler el grano, es la forma de liberar los recursos nutritivos que duermen en él. Lo mismo sucede con las personas idealistas…

Simón se conmovió con la revelación. Más Él prosiguió:

– Pero yo rogaré por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez arrepentido, fortalece a tus hermanos.

La grave información le produjo una gran amargura, y le respondió:

– Señor; yo estoy pronto para ir contigo, no sólo a la prisión, sino también a la muerte.

Había sinceridad en la respuesta; entre tanto, el ser humano, es su propia fragilidad. Le gustaría tener un comportamiento, pero resbala en otro; ser fiel, mientras que huye o delata… Jesús conocía a fondo la flaqueza moral de los seres, y aún así, los amaba sin censurarlos. Para que no hubiese dudas, el Amigo agregó, compadecido del discípulo débil:

– Te digo Pedro que hoy, antes de que cante el gallo, tres veces habrás negado que me conoces.

El compañero protestó afligido. Era imposible que se comportara así. Él Lo amaba. Había abandonado todo para seguirlo. Se Lo demostraría en el momento oportuno-protestó íntimamente. Jesús presentía que llegaba Su hora. Las nubes borrascosas anunciadoras de tormentas, se adensaban. Él había realizado el ministerio. Había amado hasta lo máximo y ahora, iba a dar Su vida en amor.

El Getsemaní, nimbado por la luz de la luna Lo aguardaba. La cena había terminado y el símbolo de la unión que debería permanecer, se había deshecho con la salida de Judas, que fue a vender al Cordero. Una infinita conmoción se adueñaría de la Tierra poco después, y produciría un terrible surco en los corazones humanos. Todo sucedió según estaba previsto. Los compañeros, sin solidaridad, dormían, mientras Él sudaba sangre y aguardaba. La agonía mortal comenzaba, para prolongarse durante varios siglos. Las estrellas, como ojos divinos, titilaban a lo lejos, testimoniando.

Él fue aprisionado y arrastrado de un lado a otro sin una palabra de justificación, sin que nadie Lo defendiera… … Y aquella noche inolvidable, bajo el dosel de los astros, tres veces Pedro Lo negó; después cantaría el gallo…. Tres veces, no sólo una. Pero luego, arrepintiéndose, fortaleció a sus hermanos.

(*) Lucas-22: 31 a 34 Nota de la Autora Espiritual.

Por el Espíritu Amélia Rodrigues
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro «Trigo de Dios»

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