Gracias, Chico…

Chico Xavier2Estaba Chico parado delante del correo, conversando con su hermano André, cuando un agente de la policía le paso de cerca y, colocando el brazo derecho sobre su hombro, le dijo:

– ¡Muchas gracias, Chico!

Y se fue andando.

Chico quedo intrigado con aquel agradecimiento. No podía recordar el motivo. A la tarde, al regresar del trabajo, vio delante de un bar un grupo de trabajadores de la fábrica y, en medio de ellos, el agente que le abrazo por la mañana. Paso más de cerca y observo que el agente intentaba separar una pelea entre dos hermanos que discutieron por cosas sin importancia. El agente, viendo inútiles sus esfuerzos y porque la discusión ya se generalizaba involucrando a todo el grupo, saco de la cintura el revólver e iba a usarlo para imponer su autoridad. Chico más que deprisa llego cerca y le pidió:

– Calma, hermano mío.

El agente se giro contrariado, pero reconociendo a Chico, como que avergonzado de su acto exclamo:

– ¡Muchas gracias, Chico!

Se controlo, uso la palabra, aconsejo y el grupo se deshizo con la calma de los ánimos…

A la noche, yendo Chico para “Luiz Gonzaga”, se encontró con el agente:

– Chico, iba a buscarlo y agradecerle mucho de corazón, el bien que usted me hizo, por dos veces.

– ¿Por dos veces? ¿Cómo?

– Anteayer soñé con usted, que me decía: “Cuidado, no salga de casa cargando el arma en la cintura como siempre lo hace. Evite esto por unos días. Por esto le dije, hoy, por la mañana: “¡Gracias, Chico!” Me refería al sueño, a su aviso. Pero me olvide de atenderlo pues salí armado y, si no fuese por la ayuda de nuestros amigos espirituales en la hora justa habría hecho hoy una gran locura, podría hasta haber matado a alguien… Pero la lección quedó, Chico.

– Muchas gracias, ¡Dios nos ayude siempre!

Lindos casos de Chico Xavier

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