Sobre la venida de Jesús y consejos a un nuevo hermano

vivir y dejar vivir– Buenas noches. De Dios seamos amparados.

– Os habla unas palabras vuestro guía Demeure.

– Bienvenido, querido hermano.

– Vemos con mucha frecuencia que estáis invadidos por confusiones los cambios espirituales que se ciernen sobre la Tierra. Si recopilaseis poco a poco, aunque os costara algún trabajo, veríais que con claridad y precisión están contestadas por nosotros las consultas que queríais hacernos. Según podemos recordar, cuando habéis preguntado si Cristo vendría la Tierra encarnado, os hemos dado siempre la contestación negativa: Cristo, como hijo predilecto del Padre, al igual que otros espíritus elevadísimos, no necesita tomar materia para ser visto por los hombres. Cristo si, está entre nosotros, pero de la manera material, como algunos esperan, no. Esto se anunció en un tiempo porque los hombres necesitan un freno durísimo para corregirse de sus malas obras y acciones. Está entre nosotros, sí, pero Su alma bendita, gloriosa y santa, inflamada de amor sabiduría para dirigir, primero, los nuevos cambios y después los espectáculos selectos y las realizaciones magníficas que se han de producir en Tierra. Esto último ocurrirá el día que el hombre se conduce con amor, rectitud, humildad y grandeza de alma; en que su pensamiento se oriente en la realización de grandes obras que beneficien a todos; cuando no haya luchas, odios, ni mentiras, sino todo lo contrario, y cuando el hombre, en fin, comprenda que lo que El predicó será siempre la primera lección que deberá practicar.

Esos seres que están pululando alrededor de vuestro mundo (los extraterrestres) esperan vuestro mejoramiento y transformación para encuadrar sus almas con las vuestras. Exponer siempre el pensamiento con la dignidad que se os ha dado. Hablar, pero que tenga consonancia exacta con lo que pensáis y sentís. Daros la mano o el abrazo universal y fraterno, como Cristo nos lo dio a todos. Luchar siempre por subir y por perfeccionaros para ser mejores, más dignos y más fortalecidos en el cumplimiento de vuestras misiones. Escudriñar atentamente las Escrituras y veréis qué poco las habéis leído, asimilado y practicado. La huella que su detenida lectura haga en vosotros sellará y legalizará vuestros conocimientos de las predicciones que en ellas se relatan.

¡Hombres de la Tierra! ¿Por qué predicáis tanto la hermandad si la estáis pisoteando constantemente? ¿Por qué habláis de la necesidad del amor si jamás lo practicáis y, en cambio, lo sustituís por el odio, la persecución y la intriga? ¿Por qué habláis de una mayor unión si con vuestro proceder fomentáis la confusión y el desorden? Los pensamientos se purifican y ennoblecen cuando vuestras intenciones y acciones son rectas, dignas y portentosas. No dudéis que, comportándoos así, nosotros y todos los que pululan alrededor de vuestro planeta vendremos a vosotros para daros el abrazo universal, ese abrazo de que está sedienta la mayor parte de la humanidad, ese abrazo que quiere ver a Jesús en todos vosotros para que El pueda estar gozoso y tener la seguridad de que Sus hermanos, todos, merecen el perdón y la bienaventuranza de Dios.

Quisiéramos tener mejores condiciones psíquicas en el médium para poder hablaros más extensamente. Al hermano que nos ha honrado con su asistencia esta noche le damos nuestra efusiva bienvenida y le alentamos a que sea aún más fuerte en el orden espiritual, porque aún lo puede ser y obtendrá mayores beneficios y progresos, ya que para ello es acreedor. Cataloga perfectamente los hechos y los estudia con precisión. No tiene nada que pedir porque Dios le da todo lo que precisa. Y cuando un hermano, un hijo de Dios, tiene todos esos bienes, es bendito de El.

¡Adelante, querido hermano! Procura que tu conducta sea siempre intachable. Cuando tus manos acarician a tus hijos ten presente que acaricias a los hijos de Dios. Cuando tu alma tenga sufrimientos o tu cuerpo dolores, eleva oraciones al Padre con todo tu fervor y se mitigarán seguidamente. Sé correcto. Habla siempre con propiedad, con razón y con la verdad. Nunca desoigas lo que tu corazón te anuncie o prevenga porque las sentencias de los hombres las llevan dentro de su corazón.

Ama siempre a todo el mundo, y si alguien te ofende porque no te comprende, perdónale porque en el perdón está la Ley divina cumplida. No te pese luchar como hombre exacto, justo y verdadero, y todas las cosas se te harán viables y sin grandes dolores. Y si alguna vez los tienes, llévalos con alegría echándotelos al hombro y marchando derecho y venturoso hacia Dios. Las prácticas que has hecho con el velador hazlas siempre con la misma seriedad. Nunca para prácticas de cosas impropias ni materiales. Las investigaciones que realices, que estén siempre orientadas a lo espiritual y elevado, porque cuando las intenciones y deseos no sean así vendrán espíritus que, no teniendo la suficiente capacidad o elevación, te desorientarán o engañarán. Siempre adelante.

No volvamos la cara atrás cuando estemos cumpliendo con el deber porque días vendrán venturosos, santos y benditos en que desarrolles la inteligencia como te la ha dado Dios y con ella una mayor profundidad en el conocimiento y desarrollo de los fenómenos paranormales.

Benditos seáis todos del Padre.

-Buenas noches.
Extraído del libro «Desde la otra vida»

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