No confundas

Emmanuel2“Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él cree no será confundido.” – Pablo (Romanos, 10:11)

En todos los círculos del Cristianismo hay diversas formas en cuanto a la creencia individual. Hay católicos romanos que restringen al padre el objeto de confianza; reformistas evangélicos que se limitan a la fórmula verbal y espiritistas que concentran todas las expresiones de la fe en la organización mediúmnica.

Es natural, por tanto, la cosecha de desilusiones. En todos los lugares, hay sacerdotes que no satisfacen, fórmulas verbalistas que no atienden y médiums que no solucionan todas las necesidades. Más allá de eso, hemos de considerar que toda creencia ciega, distante de Cristo, puede redundar en seria perturbación…

Casi siempre, los devotos no piden algo más que la satisfacción egoísta en el culto común, en el sentimiento rudimentario de religiosidad, y, de ahí, los desastres del corazón.

El discípulo sincero, en todas las circunstancias, comprende la probabilidad de error en la colaboración humana y, por eso, coloca la enseñanza de Jesús por encima de todo.

El Maestro no vino al mundo a realizar la exaltación del egoísmo individual, sino a trazar una ruta definitiva a las criaturas, instituyendo trabajo edificante y revelando los objetivos sublimes de la vida. Recuerda siempre que tu existencia es una jornada para Dios.

¿En qué objeto centralizas tu creencia, amigo mío? Recuerda que es necesario creer sinceramente
en Jesús y seguirlo, para que no seamos confundidos.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Viña de luz”

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