Frente a los enfermos

andreCrear en torno de los dolientes una atmósfera de franca confianza por medio de la oración, vibraciones y palabras de cariño, fortaleza y buen ánimo. El trabajo de recuperación del cuerpo se fundamenta en la rehabilitación del Espíritu.

Aun cuando estén ligados estrechamente a nuestro corazón, nunca dejarse abatir frente a los enfermos y evitar las palabras de pena y de tristeza, ofreciéndoles, en cambio, la elevación de nuestros sentimientos y de nuestra fe. La desesperanza es un fuego invisible.

Discurrir oportunamente sobre el papel relevante del dolor en nuestro camino, sin ninguna manifestación de queja o rebeldía. La resignación nace de la confianza.

En ninguna circunstancia garantizar el restablecimiento o señalar el lapso para la cura de los dolientes, en particular de los obsesados, bajo pena de caer en liviandad. Antes de todo someterse a la voluntad sabia del Padre Excelso.

Brindar atención y cariño a los corazones angustiados y sufridores, sin hablar ni actuar de modo a humillarlos por su situación o convicciones, buscando atenderles las necesidades físicas y morales dentro de los recursos que se dispongan. La mejoría eficaz de las almas echa raíces en la solidaridad fraterna.

Procurar la convivencia alegre y prolongada con parientes y compañeros en estado de invalidez y, sirviendo a nuestra propia regeneración, velemos balsamizando sus desequilibrios o sus enfermedades pertinaces. El antídoto del mal es la perseverancia en el bien.

De cierto os digo que cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. — Jesús. Mateo,25:40.

Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Pereira
Extraído del libro “Conducta Espirita”

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