Amor y caridad

bezerrademenezesAmor es luz divina.

La Caridad es beneficencia humana.

La claridad revela.

La bondad socorre.

Consagraste el corazón al ministerio bendito con Jesús y esperamos que las espinas de la senda produzcan flores para tu fe renovadora y vibrante y que las piedras del camino se conviertan, al toque de tu comprensión y de tu buena voluntad, en sublime pan del espíritu.

En verdad, la siembra y la mies son infinitas. Cada sector reclama mil brazos y cada surco exige devoción y vigilancia; entre tanto, un discípulo solamente, que se aficione al Maestro, puede realizar los milagros del amor y de la caridad por donde pase, despertando corazones para el servicio redentor. No nos cansemos, pues, en la dedicación con la que nos consagramos al apostolado de la renuncia.

Samaritano del Evangelio vivo, percibiste que no venceremos en la batalla de nosotros mismos, sin que compartamos la carga que aflige a nuestros hermanos más próximos. Penetraste, feliz, el santuario del entendimiento nuevo y dispusiste el corazón al servicio mediúmnico, aprendiendo el valor del servicio a los semejantes. Bendito seas.

Fenómenos y discusiones, muchas veces, constituyen simples procesos de endurecer las fibras del alma, porque no todos se colocan, en el mismo nivel, para la recepción de las dádivas celestiales. Todavía es imperioso reconocer que el bien es la puerta sublime a través de la cual el propio pensamiento de Jesús se manifiesta, consolando y salvando, edificando y aliviando, amparando e iluminando el corazón del hombre cada vez más.

No descansemos, por tanto, en nuestra faena de ayudar y construir siempre. Espiritismo sin perfeccionamiento espiritual es templo sin luz.

La hora del mundo es sombría y la jornada humana reclama lámparas encendidas, para que las ovejas retardadas no se precipiten en los despeñaderos fatales.

Hermanémonos en el ministerio de la evangelización y avancemos. Amor sin caridad es teoría de labios desprevenidos: caridad sin amor es aquella campana que tañe de la imagen paulina.

Unámonos, en vista de eso, en la luz que redime y en la fraternidad que socorre, convencidos de que no nos faltará la bendición de aquel Divino Amigo que prometió caminar con nosotros hasta el fin de los siglos.

De mensaje recibido el
08.11.1948

Espíritu Bezerra de Menezes
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Bezerra, Chico y usted”

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