Convite a la oración

JoannaAngelis“Señor, enséñanos a orar” (Lucas: capitulo 11, versículo 1)

Ningún motivo, por más ponderable, conforme supongas, puede ser un impedimento. No hay razones expresivas que se transformen en obstáculos. Tribulaciones que te humillen no significaran obstáculos al ministerio renovador.

Todas las cosas bajo su claridad cambian de aspecto y las características antes deprimentes, sombrías, sufren significativas transformaciones, resurgiendo con tonalidades muy diversas.

Ante la duda o la ulceración moral se constituye seguridad y bálsamo reformador. Necesario, pues, hacer una pausa en la tempestad, permitiendo que el carro del desespero continúe corriendo, sin riendas para encontrar el lugar para realizarla.

Exige, como todas las cosas, condiciones adecuadas para culminar el objetivo superior de que se encarga. Es posible improvisarla como si fuera un atendimiento de urgencia, en situación de combate. Terapéutica preciosa, pues, solicita mayor dosis de cuidados para culminar resultados más poderosos.

Ese antídoto, a cualquier mal, es la oración, la pausa para rehacerse en que el espíritu aturdido salta las barreras impeditivas colocadas por las perturbaciones de toda orden, a fin de alcanzar las usinas inspirativas del Mundo Excelso.

Arrimo de los débiles, amparo de los enfermos, sustento de los sufridores, dinamo de los héroes, vitalidad de los santos, perseverancia de los sabios, coraje de los mártires, la oración es el interfono por medio del cual el hombre habla a los Oídos Divinos y por cuyos hilos recibe las sublimes respuestas.

Haz un intervalo en las luchas en cuanto te permitan las posibilidades y convídate a la oración, a fin de poder progresar sin temor por las camino de la redención. Veras, entonces, mejor entendimiento sobre cosas, hechos y personas.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Convites de la vida”
Traducido por Jacob

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