El evangelio de Judas

Jesus_nazarethLa publicación de un manuscrito encontrado en 1978, al que se le dio el nombre de Evangelio de Judas, provocó el pronunciamiento de teólogos de varios grupos religiosos y también de analistas legos, que llegaron a conclusiones apresadas, como la siguiente: “… fue revelado públicamente ayer, haciendo estremecer las estructuras del Cristianismo.”

Se equivoca el articulista al confundir Cristianismo – que es el conjunto de las enseñanzas y ejemplos de Jesús de Nazaret, expuestos principalmente en el Sermón de la Montaña – con las interpretaciones de los teólogos que contribuyeron para el surgimiento de las varias corrientes cristianas.

El test del carbono 14, que fue positivo al constatar que el documento tiene más de mil setecientos años, apenas comprueba su edad, y que tan sólo por ser antiguo no significa que no registre únicamente la posición personal, apasionada y equívoca de algún cristiano de los primeros tiempos. Es de extrañar el carácter de cierta forma evasivo de algunos pronunciamientos llevados a efecto por religiosos y por legos, lo que se debe posiblemente a una falta de comprensión profunda de la misión libertadora del Maestro, situándolo apenas en el campo místico, apartado de la objetividad de la vida humana.

Analizándose la actuación de Judas, según los Evangelios contenidos en el Nuevo Testamento, se verifica que el traicionado fue él y no el Cristo, pues Jesús demostró, en la cena, conocerle los pensamientos. Judas fue, seguramente, el discípulo que menos entendió el alcance de las lecciones del Maestro. Demostró no haberle comprendido las propuestas – para la liberación espiritual de la criatura humana y no para la liberación física del pueblo judío, sometido al poder romano –, según todo indica el Apóstol debe haber compreendido.

Es muy ingenuo imaginarse que alguien podría traicionar a Jesús. El Maestro penetraba profundamente en lo íntimo de las personas, conforme se ve también en su encuentro con la Samaritana, cuando demostró conocerle el pensamiento y la vida en los más íntimos detalles. Fuera de esto, ya había anunciado que el momento de su martirio se aproximaba. Él se entregó por que ya había terminado su misión, dejando un nuevo testimonio del valor relativo de la vida física y del valor absoluto de la no violencia. Creer que el Maestro Jesús “convenció a traicionarlo, con el fin de que pudiese libertarse de la vida física”, según el documento encontrado, es imaginar al Maestro induciendo a alguien a un error capaz de inmortalizar negativamente su autor, lo que es simplemente un absurdo.

El texto ciertamente fue redactado por alguien que deseaba eliminar el terrible estigma que marcaba a Judas, pero que por no conocer suficientemente la estatura espiritual de Jesús y la naturaleza de su misión, fue capaz de colocarle en la boca afirmativas de tenor ingenuo, completamente destituidas de la objetividad educativa de las lecciones del Maestro: “Mire, ya le conté todo. Levante los ojos y mire para las nubes, para la luz dentro de ellas y las estrellas que la circundan. La estrella que comanda el grupo es su estrella.” El texto viene a propósito. Se nota, en las últimas décadas, una tendencia a una discusión más profunda a respecto de la misión de Jesús, suscitada por el aparecimiento de obras como “El Código Da Vinci”, “Un judío llamado Jesús”, “Arqueología de Magdalena”, entre muchas.

Hay un lado positivo a ser observado en esas obras de carácter iconoclasta y hasta escandaloso: llevan al hombre a pensar, a raciocinar sobre los asuntos religiosos, no viendo más a Jesús como un salvador que ofreció su sangre inocente – gracias a la traición de un discípulo que no entendiera el alcance de sus lecciones – para la redención de la humanidad, pero descubriendo en el Maestro a un educador de almas. Por el estudio, por la reflexión, es posible filtrar la figura de Jesús de todos los aspectos místicos que algunos teólogos lo revistieron, para descubrir en él, no un dios encarnado, y sí un Espíritu sabio y santo que descendió a la Tierra, en misión de sacrificio, para indicarnos el camino para Dios, no más a través de ofrendas, auto flagelos y oraciones, y sí por el esfuerzo de auto mejoramiento y del servicio al prójimo.

José Passini

“La beneficiencia alivia la prueba.” Emmanuel

Revista SEI

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