Nuestra vida mental

telepatia3Nuestra vida mental es el campo de nuestra consciencia despierta en la franja evolutiva en que el conocimiento adquirido nos permite obrar.

Encarnados y desencarnados pueblan el planeta Tierra en la condición de habitantes de un inmenso edificio de varias plantas, en posiciones horizontales diversas, de acuerdo con el estado de consciencia de cada uno, produciendo pensamientos múltiples que podrán atraer, repeler o neutralizar.

La mente transmite de dentro para fuera las impresiones del alma y recibe de fuera para dentro las sensaciones de la materia, motivo por el cual el alma refleja su voluntad, su deseo, su inteligencia, su memoria y su imaginación.

El pensamiento transmite, a nuestro alrededor, fuerzas sutiles o campo vibratorio, construyendo paisajes o formas y creando centros magnéticos u ondas, con los cuales emitimos nuestra actuación o recibimos la actuación de los otros. Los pensamientos son ondas de fuerza que podrán alimentar, debilitar, sublimar, arruinar, integrar, inducir y desintegrar, razón porque, quien más piensa, dando cuerpo a lo que idealiza, más apto es para la recepción de las corrientes mentales invisibles, en las obras del bien o del mal.

Es por esta razón que, cuando vivimos y convivimos con personas idealistas, trabajadoras, con confianza, optimistas y realizadoras, somos beneficiados, nutridos o abastecidos de sustancia mental en gran proporción, favoreciendo nuestro trabajo en forma de impulsos y estímulos que nuestra mente recoge; pero, cuando vivimos y convivimos con personas desanimadas, pesimistas y amargadas, nuestro nivel mental o reflejo mental queda sujeto a depresiones y enfermedades.

Todos somos afectados por las vibraciones de paisajes, de personas y de cosas que nos rodean, y es por eso que, cuando no nos habilitamos a conocimientos más altos y no ejercitamos la voluntad para sobreponernos a las circunstancias de orden inferior, sufrimos la imposición del medio donde vivimos y convivimos.

Principios idénticos rigen nuestras relaciones, unos con los otros; conversaciones alimentan conversaciones, pensamientos amplían pensamientos, y es en función de este principio que demoramos mucho más conversando con aquellos que se afinan con nuestro modo de ser y de proceder.

Cuando estamos pensando, imaginado, deseando o actuando, sea en el mundo físico o en el mundo espiritual, nuestra mente esta sintonizada con todos aquellos que piensan, imaginan, desean o actúan como nosotros, de la misma forma que la fuente está guiada por el nacimiento. De ahí la gran necesidad de constante renovación para el bien, orando y vigilando, trabajando y sirviendo, aprendiendo y amando, para que nuestra vida mental o vida intima se ilumine y perfeccione, si realmente deseamos la compañía de los buenos, de los sabios y de los justos, a través del intercambio mental.

Ruy Gibim

Revista “Reformador”
Traducido por Jacob

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