Un minuto de cólera

Emmanuel-chicoxavierUn minuto de cólera puede ser una invocación a las fuerzas tenebrosas del crimen, operando la ruptura de largas y avanzadas tareas que veníamos efectuando en la sementera del sacrificio. Por ese momento impensado, muchas veces, esposamos oscuros compromisos, descendiendo de la armonía a la perturbación y vagueando en los laberintos de la prueba por tiempo indeterminado a la procura de la necesaria reconciliación con la vida en nosotros mismos.

Por la brecha de la irritación, caemos sin percibirlo en los más bajos padrones vibratorios, arremetiendo, infelices e incontrolables, los rayos de la destrucción y de la muerte que, partiendo de nosotros para los otros, vuelven de los otros para nosotros, en forma de angustia y miseria, persecución y sufrimiento.

En muchos lances de la lucha evolutiva, semejante minuto es el factor de larga expiación, en la cual, en el cuerpo de carne o fuera de él, somos fantasmas de la aflicción, exhibiendo en el alma desorientada y enfermiza las llagas de la locura, encadenados a las consecuencias de nuestros errores reaccionando sobre nosotros, a la manera de arrasadora tormenta.

Si te dispones, de ese modo, a la jornada con Jesús en busca de la propia sublimación, aprende a dominar los propios impulsos y elige la serenidad por clima de cada hora. Ama y sirve, perdona y auxilia siempre, recordando que cada simiente debe germinar en el instante propio y que cada fruto madura en la ocasión adecuada.

Toda violencia es explosión de energía, cuyos resultados nadie puede prever. Guardemos la enseñanza de Cristo en el corazón, para que Cristo nos sustente el alma en la lucha salvadora en la que nos cabe atender la redención, día a día.

Por el Espíritu Emmanuel

Médium: Waldo Vieira
Extraído del libro » Sembrador en los nuevos tiempos»

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