Psiquiatria y espiritismo

pires_herculano91. La Psiquiatría es el campo médico de mayores conflictos con el Espiritismo. Y es el campo espírita de más intensa actividad y donde los espíritas han obtenido los mayores éxitos. La razón de esto es evidente. La mayoría de los psicópatas son sencillamente obsesionados; y lo que excede de lo rutinario en las psicopatías de origen psicológico, educacional, neurológico o cerebral se muestra igualmente infestado por espíritus inferiores. En cuanto a eso, los espíritas practicantes y especialmente los psiquiatras espíritas no tienen la menor duda. Por eso el número de hospitales psiquiátricos espíritas es grande en nuestro país. Sólo en el Estado de Sáo Paulo existen treinta y cinco instituciones de ese tipo en funcionamiento y hay algunos más en planes o en construcción.

El cuerpo médico de estos servicios no siempre es espírita, de hecho, generalmente está constituido por una mayoría de médicos que no lo son. Los organismos oficiales crean obstáculos a los tratamientos médicos no convencionales en esos centros; mas los espíritas afrontan todas las dificultades y, además continúan construyendo nuevos hospitales por entender que tienen una gran responsabilidad con respecto a ese problema, por ser ellos los únicos que realmente lo conocen en su mayor profundidad. Les toca, pues, hacer algo en beneficio de millones de víctimas sometidas a tratamientos total o parcialmente inadecuados. Estos hospitales se han unido en una Federación para luchar mejor por sus derechos y poder mantener relaciones más frecuentes y eficaces entre ellos. Esa red hospitalaria especializada ayudó al Gobierno del Estado cuando la crisis del Juqueri (Hospital Franco da Rocha, en la capital) participando en la distribución del número excesivo de internados, que hacían de Juqueri lo que el pueblo llamó la Caldera del Diablo.

92. Se construía el Hospital Espírita de Amparo cuando un médico y escritor de renombre publicó un artículo en el diario Ultima Hora, oponiéndose al hecho y afirmando que los espíritas se interesaban en el asunto por remordimiento, pues fabricaban locos y se sentían en el obligación de asistirlos. Un periodista y psicólogo espírita respondió en los Diarios Asociados señalando que los espíritas se interesaban por el asunto en virtud del fracaso de la Medicina para curar a los locos. El principio espírita de la caridad los obligaba a ello. El Hospital fue construido y otros más surgieron poco después.

93. La calumnia de que los espíritas hacen locos se inició en las campañas clericales y médicas contra la doctrina. Kardec trató el tema mostrando lo absurdo de la acusación y recordando que el mito del Diablo produjo más locos en el mundo, durante siglos, de lo que puede uno imaginarse. Recalcó que el tratamiento médico siempre se había mostrado inadecuado por la simple razón de que las Ciencias se negaban a reconocer la evidencia de las obsesiones. Se refirió a la predisposición de ciertas personas a padecer de locura, lo cual ha ocasionado, en el mundo entero, que pierdan la razón personas que se dedican a estudios de música, matemática, teología u otras materias culturales. Y más aún porque, decía el maestro, existe en todos nosotros un grado de locura que puede desenvolverse por cualquier grado de excitación.

Presentó como ejemplo los casos de posesión individual y colectiva ocurridos con espantosa frecuencia en las comunidades religiosas, y afirmó que el Espiritismo es el mejor y el más eficiente preventivo de la locura en sus varios tipos. Hoy está científicamente probado que ese grado de locura puede desencadenarlo mediante excitación telepática, tanto los seres encarnados como los espíritus desencarnados. Jean Herenwald, médico psicoanalista, dedicó hace algunos años un libro a esa cuestión con el título de Telepatía y relaciones interpersonales, citando casos impresionantes de su propia clínica (ver la bibliografía). Las investigaciones americanas, inglesas, francesas y soviéticas comprobaron esa realidad de manera innegable. Whately Carington, de la Universidad de Cambridge, fue sencillamente exaustivo en la comprobación de datos.

94. El Espiritismo no pretende oponerse a la Psiquiatría ni negar sus conquistas ni las de la Psicoterapia en general, mas es evidente que ofrece a ese campo de tratamiento especializado nuevas perspectivas para adelantar la investigación etiológica y de curación, comprobadas científicamente. Revela a los psicoterapeutas la cara oculta de la realidad psicopatológica, tal como los astronautas revelaron a los astrónomos la cara oculta de la luna. Los métodos espíritas de tratamiento han probado su eficacia y continúan probándola diariamente por todo el mundo. El espiritismo ofrece a la Psiquiatría una contribución teórica y práctica completa, que ésta no puede rechazar basándose en suposiciones y prejuicios de un pasado hace ya mucho tiempo superado.

N.T. Como información más reciente y amplia sobre los avances del Espiritismo relacionados con la Psiquiatría, incluimos las siguientes anotaciones sobre la Regresión como Terapia Alternativa. “Regresión es una técnica hipnótica que logra hacer revivir al sujeto experiencias pasadas, reproduciendo los estados psicobiológicos que acompañaron originalmente a tales experiencias.” (Del libro Historia de la Parapsicología de Jon Aizpurua).

Al principio se hacía recordar al sujeto, bajo sueño hipnótico, incidentes de su juventud o de su niñez. Luego se extendieron los recuerdos hasta vidas previas. Muchos espiritistas científicos conocen esta técnica, sobre todo por los trabajos del magnetizador y espiritista español José María Fernández Colavida (1819 – 1888). La regresión se divulgó en 1952 tras la publicación en Estados Unidos del ahora famoso libro La Búsqueda de Bridey Murphy.

Algunos psiquiatras y psicólogos experimentando con esta técnica advirtieron su utilidad para el tratamiento de ciertos enfermos, pues comprobaron que cuando un paciente conocía los hechos traumáticos supuestamente acaecidos en una vida previa, sus síntomas actuales desaparecían, tal y como ocurre con los síntomas causados por incidentes traumáticos sufridos en su vida presente. Esto es lo mismo que durante largos años han estado haciendo los espiritistas con las sesiones mediúmnicas en ayuda de sus semejantes. Por eso este método terapéutico no es reconocido públicamente por todos, aunque ya está en un alto nivel científico como veremos en el siguiente extracto de la mucha información que ya hay sobre este tema, conclusiones de la investigación seria, no ideas plagiadas de libros espiritualistas.

El Dr. Patrick Drouts nos señala que en la terapia a vidas pasadas hay que trabajar sobre las tres niveles de conciencia: el subconsciente, la conciencia regular y el superconsciente, con el propósito de reunir el ser, de integrarlo. Para lograr esta reunificación es necesario que el sujeto haya alcanzado cierto nivel de conciencia. Sin un deseo de conocerse a sí mismo no será posible esta integración.

El Dr. Ernie Pecci, psiquiatra en California, presidente de la Asociación de Psiquiatría en las años 70 y actual presidente de la Asociación para la Investigación de la Vida Anterior y su Terapia, encontró en sus pacientes, durante las regresiones a vidas pasadas, un denominador común: que todos volvemos a este mundo para solucionar un problema, y que mientras no se comprenda en que consiste, se volverá a pasar por el mismo tipo de experiencias. Declara que a través de este medio se puede acortar una curación que con métodos convencionales tomaría muchos años, si es que se llegara a tener éxito. Nos advierte también de un modo convincente lo siguiente. “En los archivos de tu subconsciente está inscrito todo lo que ha pasado desde el instante de tu concepción, y además lo que te ocurrió antes de tu vida fetal, esto es, tus vidas pasadas. Cada pensamiento, acción, o acontecimiento está inscrito allí.” La Dra. Bárbara Feinseindein, investigadora y psiquiatra de la Universidad de California, relata que durante las investigaciones que ha llevado a cabo sobre la terapia a vidas pasadas con el propósito de liberar al paciente de traumas crónicos, ha encontrado que el nacimiento es una de las experiencias más penosas que el ser humano tiene que sufrir.

El Dr. Abraham Towden, en la revista de la Asociación Médica Americana, comparte esta opinión al expresar que el miedo a la muerte experimentado por algunas personas es un residuo del trauma del nacimiento. En el libro La Vida Secreta del Niño Antes de su Nacimiento, su autor, el médico canadiense Thomas Verny, demuestra que desde el momento de la concepción hay una entidad presente en el seno materno, una entidad a la que llamamos Alma, Espíritu, Ser Consciente, que no corresponde a la materia del cuerpo, ya que éste aún no existe, pues ha de formarse durante los nueve meses del embarazo. Con la técnica de regresión que él utiliza con sus pacientes descubrió que este ser ya existía antes de concebirse la madre actual (en un próximo artículo expondremos porque es un crimen el aborto).

Además descubrió que este Ser, antes de nacer, percibe los pensamientos de aceptación o de rechazo de sus actuales padres. Para la Dra. Bárbara Feinseindein, ya citada, un recién nacido de cuarenta y ocho horas ya tiene grabadas en sí mismo las tendencias y las maneras que, junto al entorno que acompañará su crecimiento, orientarán su vida. Con relación a la Ley de Causa y Efecto, El Dr. Patric Drouts, citado antes, nos dice. “…ésta adquiere una importancia considerable a partir del momento en que se abordan los viajes al pasado. Cada uno de los problemas resueltos por una regresión viene a defender la tesis de la Ley de Causa y Efecto que se expresa en la reencarnación.” El Dr. R. Sjue, actual presidente de la Asociación de Psicología Transpersonal Americana, miembro del comité directivo de la Asociación de  investigación y Terapia a Través de Vidas Pasadas, nos informa que en materia de psicoanálisis y psiquiatría, las obras de Stanislas Grof han sentado las bases de una nueva tipología, la psicología transpersonal, que nació e fines del 1960. Entre sus miembros podemos citar a Allan Watts, Victor Frankel y en Europa a Pierre Weill. La Dra. Edith Fiore, psicóloga graduada del Goucher College y licenciada superior en la Universidad de Maryland, que completó su doctorado en psicología en la Universidad de Miami, etc., nos brinda a través de su libro Usted Ya Estuvo Aquí, pruebas detalladas y precisas que relacionan las vidas pasadas con las enfermedades actuales, logrando su curación mediante la regresión hipnótica a sus vidas anteriores. Leamos sus elocuentes palabras. “Ahora estoy convencida de que muchos problemas tienen su origen ANTES, en vidas pasadas.

Mis pacientes y yo sabemos que las vidas anteriores pueden ejercer un profundo impacto sobre las vidas actuales, en lo relativo a sus capacidades, síntomas, relaciones, carácter y, en realidad, en un millar de otros aspectos del individuo”. Siendo ya muchos y muy competentes las médicos y psicólogos que en otros países usan y recomiendan estos tratamientos como terapia alternativa, ¿por que en Puerto Rico, que tiene tan gran cantidad de enfermos mentales, no reconocemos la importancia de estas nuevas técnicas y procedemos a investigarlas y a utilizarlas en beneficio de nuestro pueblo?

Sabemos que a muchos profesionales de la Salud Mental les repugnan estos métodos, a pesar de su demostrada utilidad para personas que se encuentran inmovilizadas por la ansiedad y que tienen muy poca, si alguna, esperanza de curación. Sabemos, también, por testimonios de algunos pacientes a los que hemos ayudado mediante la terapia espiritual, que muchos veces ésta renuencia se debe a prejuicios culturales y religiosos. Nuestras universidades imparten una educación liberal con el propósito de crear Hombres con mentes libres de prejuicios que puedan ver más allá de lo que puede ver una persona común que no tiene el entrenamiento adecuado, para que así preparados, sean participantes activos en la marcha del progreso; no obstante, éstos privilegiados por su temor a la burla o por sus preferencias religiosas ignoran el dolor del prójimo.

Comprendemos también que es más fácil y compromete menos etiquetar de esquizofrénico a un paciente que oye voces, sobre todo si las atribuye a un espíritu, y atiborrarlo de “pastillas” que atenúan sus síntomas pero que no curan; es más difícil, pero más útil y más humanitario, abrirse los ojos de la cara y de la mente e investigar, intentar comprender, aprender, reconocer lo que puede ser bueno aunque sea nuevo. Desechen el temor de que los señalen como desquiciados por investigar e intentar conocer en beneficio de su pueblo las leyes de ese mundo trascendente, no material, del que formamos parte y al que con mucho entusiasmo y mayor asombro se asoman ya los físicos modernos. Por otro lado ¿no vemos y oímos todos los días, sin que se les acuse de dementes, a quienes se autoproclaman guías de la humanidad y osan pregonar por radio y televisión que hablan con Dios? (San Juan, I:18).

Estos (y quienes creen en sus patrañas) no temen ser señalados con el dedo a pesar de que sus vidas de parásito social, sus fraudes que esquilman sin cesar y sin límites a nuestro pueblo y sus demoníacas prédicas rebosantes de odio y de ignorancia son dañinas a la ciudadanía. ¡No hemos olvidado Guyana! Invitamos a los hombres de ciencia, a todas las personas pertinentes, a que desechen sus prejuicios, los exhortamos a que se atrevan a investigar hasta que a través de la propia experiencia vivida alcancen un conocimiento verdadero y útil, valioso porque ha sido logrado con el sudor de su sacrificio investigativo, y su satisfacción será inmensa al comprobar que con su esfuerzo estarán mejorando la calidad de vida no sólo de algunas personas sino también de todo su pueblo.

J Herculano Pires
Extraído del libro “El gran desconocido”

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