Una deuda pagada por lo alto…

ChicoAkardecJosé, el hermano de Chico, que fue por mucho tiempo su orientador y dirigía las sesiones de “Luiz Gonzaga”, enferma gravemente, y, bajo la sorpresa de sus queridos entes familiares, desencarna, dejando al hermano al encargo de amparar a la familia.

Días después, Chico comprueba que José le dejo también una deuda, pues olvido de pagar la cuenta de la luz, en la suma de once cruceiros. Esto era mucho para el pobre médium, pues al fin de cada mes nada le sobraba de la paga. Pensativo, se sentó a la solera de la puerta de su casita rustica y bendecida.

Emmanuel le dice:

-No te preocupes, confía y espera.

Horas después, alguien toca a la puerta. Va a ver. Era un señor de campo.

-¿Es usted Chico Xavier?

-Sí. A sus órdenes, mi hermano.

-Supe que su hermano José murió. Y vine aquí a pagarle una vaina de navaja que él me hizo hace tiempo. Y aquí está el pago que acordamos.

Chico le agradeció. Y estando solo, abrió el sobre. Dentro estaban los once cruceiros…para pagar la luz. Sonrió, descansando, libre del peso.

Y en conclusión para nosotros:

– “Que bella lección aprendí”.

Y nosotros:

– También para los que saben mirar para los lirios del campo, que no temen el mañana, porque saben que pertenece a Dios.

Del libro «Lindos casos de Chico Xavier»

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