Vencedor incomparable

divaldofrancoEl cadáver de las naciones vencidas se encontraba expuesto en descomposición moral, devorado por los buitres del poder transitorio, sucedidos siempre por los momentáneamente más fuertes. En aquellos días, las legiones romanas aplastaban el mundo conocido, en cuanto la decadencia moral tomaba cuenta de la capital del Imperio y se esparcía por todas partes. La degradación humanan alcanzó el clímax de su degeneración. La sombra del terror disminuía la claridad del sol del discernimiento y la crueldad reinaba soberana en todas partes, devorando aquellos que se les hacían víctimas, siendo sustituida por las más terribles manifestaciones de brutalidad.

Las musas se habían refugiado en el Parnaso y los dioses del bien y de la justicia, de la armonía y de la ética, que siempre eran cantados en las expresiones de la belleza, fueron expurgados de la sociedad, que ahora cultivaba las pasiones bélicas y las transitorias fuerzas del poder exhaustivo.

Dios silenció su mensaje de amor en el infinito, e incluso Israel, que afirmaba darle culto, sentía la ausencia, dominado por las ambiciones desmedidas y orgullosas de sus tradiciones. El crimen acampaba libremente y los más viles conciliábulos eran firmados entre los triunfadores de un día. En ese clima de hediondez vino, entonces, Jesús, confirmando la promesa presentada por los profetas del pasado, a fin de inaugurar la Era del amor, mirando modificar, la estructura moral de la sociedad para siempre.

Un poco antes, enviados especiales en las artes y en la cultura enriquecieron el Imperio romano con belleza, disminuyendo la arbitrariedad dominante y, al mismo tiempo, preparando el advenimiento del Evangelio de luz y de misericordia. De un lado, la barbarie en predominio, en cuanto, del otro, los rayos gloriosos del amanecer de bendiciones. Despreciando las honras del mundo y las ilusiones vigentes, Jesús nació en la pobreza y dignifico la simplicidad, demostrando que el mayor poder existente, lo que perdura para siempre, es aquel que se origina en los sentimientos de ternura y de compasión, renovando las suplicas de siembras en el corazón desolado… A partir de entonces, nunca más la Humanidad seria la misma. Por más que insistiesen los destructores de la esperanza y los mofadores del bien, su mensaje penetraría en lo más profundo de las criaturas que, incluso destituidas, en el momento, de la capacidad de entender para modificarse, quedarían sembradas para el futuro, por todo y para siempre.

Tocadas por eso flujo divino, renacerían en las paginas sombrías de la Historia del futuro, dejando imperecederas lecciones de la fraternidad y del sacrificio como normativas felices para el triunfo sobre las pasiones salvajes. Por esa razón, en los días actuales, cuando los paisajes humanos se encontraban devorados por el fuego de la insensatez y del orgullo, de la violencia y de los descalabros morales, resurgen del silencio de los túmulos las voces de la inmortalidad, entonando el himno de compasión y de caridad para con todas las criaturas terrestres. Repuntan, en todas partes, aquellos mismos Espíritus que oyeron el mensaje en el pasado y no la supieron vivir, ahora habilitados para transmitirla a los oídos y a los corazones de los sufridores de toda índole.

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Jamás la sociedad recibió en su seno alguien semejante a Jesús. Su presencia nada común dividió los periodos históricos, tornándose eterno en la memoria y en el comportamiento de todos los tiempos. Adulterada, a fin de atender a las conveniencias de algunos de aquellos que se les decían vinculados, utilizada como arma de venganza y de destrucción por los insensatos mistificadores que no creían en la sobrevivencia al túmulo, permaneció incorruptible en la memoria de los tiempos, a fin de volver a ser presentada por los inmortales, por El enviados, para inaugurar la Era del Consolador que prometió, antes de la partida…

…Y al retornar la sinfonía de incomparable belleza, que el mundo parecía haber olvidado, aquellos que lo oyeron y no lo siguieron o lo acompañaron, según los propios intereses, se levantaron para presentarla al mundo contemporáneo, rica de inteligencia y saber, pero sufrido y desgastado en las emociones superiores, asfixiadas por los vicios y compromisos infelices.

Siendo el Espiritismo, que la desvela, la Doctrina de los que viven mas allá de la sepultura, nadie lo puede detener, ni corromper, conforme lo hicieron con el mensaje inicial. Es cierto que intentaran revertir el orden de las enseñanzas, adaptándolos a los infieles contenidos del pasado, que procuraran presentar desvíos de conductas propias a las alucinaciones de la época, pero, sin el éxito que se proponen, porque los Espíritus, que están en todas partes, demostraran los equívocos hediondos y mantendrán puros los paradigmas y las lecciones de inconfundible belleza del Evangelio. Aunque estos días se presenten con muchas de las características de aquellos en que El vivió con las criaturas humanas, las circunstancias son diferentes, por causa de la gran transición que el planeta experimenta, dejando las sombras densas en que se encuentra sumergido para fluctuar en las divinas claridades de la regeneración que se acerca.

Ninguna fuerza, de cualquier procedencia, podrá impedir el proceso irreversible de la evolución comandada por ese Vencedor Incomparable, que transformo los brazos de una cruz de vergüenza en alas luminosas de liberación perenne.

El Espiritismo es la sublime realidad de la vuelta de Jesús a todos cuantos padecen imposiciones penosas y caminan por los caminos difíciles de la ignorancia, aguardando el guía y seguro mentor. No habiendo alternativa para que se consiga el significado psicológico de la existencia física, sino el blanco de la inmortalidad, es inevitable que las propuestas incomparables del amor de Jesús, encuentren resonancia en el íntimo de todos, y permanezcan como directrices de seguridad emocional para la jornada feliz.

Las conquistas de la Ciencia, las admirables realizaciones de la Tecnología, los altos índices de conocimiento del mundo exterior, en la actualidad, inevitablemente conducen, también, al ser humano al viaje interno, a fin de que descifre las incógnitas del sentimiento y ecuacione los desafíos existenciales, abrazando las causas del bien y de la fraternidad como las más dignas de ser vividas.

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Ante las dulces melodías evocadas de la Navidad, que recuerda el momento en que Jesús se sumergió en las sombras del planeta para vivir con sus discípulos, mantente vigilante, procurando descubrir si ya lo sientes en los recesos del ser y si te entregas, realmente, a su programación.

La Navidad es más que una fecha elegida aleatoriamente en el calendario, para señalar el día del nacimiento de Jesús. Es también, el momento en que El, naciendo en tu corazón, pasa a comandar tu existencia, edificando el reino de Dios que se esparcirá por toda la tierra, transformando a todas las criaturas mejores y más felices.

¡Felicidades, pues, en la Navidad y en todos los Años Nuevos de tu jornada terrestre!

Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Psicografiado en la mañana del 11 de agosto del 2012, en la residencia del Dr, Epaminandas Corrêa e Silva, en Paramirim, Bahía. Revista Reformador Diciembre 2012 Traducido por Jacob

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