Desprendimiento durante el sueño

suenosEl descanso diario del cuerpo por medio del sueño representa una gran porción del tiempo que permanecemos encarnados en la Tierra. Si una persona duerme seis horas por noche podemos concluir que al completar cuarenta años habrá permanecido en reposo durante diez años, a primera vista un mecanismo de poco rendimiento, si pensamos apenas en la recuperación del desgaste orgánico o hasta psicológico.

Es claro que si esa etapa de restauración de fuerzas fuese aún mayor, por ejemplo, de ocho horas, al conmemorar los sesenta años el cumpleañero habrá pasado un tercio de su vida, o sea, veinte años, sumergido – por lo menos aparentemente – en la inconsciencia del sueño. Sin embargo, la Sabiduría Divina, presente en todos los procesos naturales, no podría estar ausente en este, y la Doctrina Espiritista nos viene a esclarecer.

Durante la rehabilitación orgánica, tan sólo el cuerpo se encuentra inmóvil. En esta ocasión los lazos que unen el cuerpo al espíritu se aflojan, permitiendo entonces parte de la libertad de que disfrutaba y que volverá a disfrutar cuando llegue el momento de la desencarnación.

En la Tierra, en las horas de vigilia, tenemos contacto con personas que presentan características muy diferentes tanto morales como intelectuales. Al dormir, mantenemos otra vida de relaciones en la cual es la ley de afinidad tiene influencia mucho más determinante. Mientras la máquina fisiológica reposa, las preferencias e intereses habituales de su usuario lo llevarán a encontrarse con entidades bondadosas y esclarecidas, o por el contrario, inclinadas a la irresponsabilidad y a la perturbación, pudiendo hasta suceder que, según sus características evolutivas, permanezca en las inmediaciones del cuerpo en aquellos momentos, sin condiciones de movilidad mayor en el plano espiritual.

El Espiritismo comenta igualmente otro tipo de ocurrencia, muy interesante, que también se verifica en esa ocasión: las visitas espirituales entre encarnados. Podemos durante la noche, encontrarnos con parientes o amigos que se encuentran distantes de nosotros, guardando, algunas veces al despertar, el claro recuerdo del encuentro. Por esto, la frase “esta noche soñé con Paulo, que está en el sur”, podría, simplemente, ser reescrita, así: “Esta noche estuve con Paulo…”

La Doctrina nos explica claramente en relación a la importancia de esta relación invisible, que todos nosotros los encarnados tenemos, y nos convida a aprovecharlo de una forma más eficiente, conduciéndonos de tal forma que aquellas horas aparentemente dedicadas apenas al cuerpo, sean también productivas desde el punto de vista espiritual, de suerte que al despertar, por la mañana, fuera de revigorizarnos físicamente, nos sintamos de ánimo y esperanza renovados, guardando en el subconsciente valiosas sugestiones, que en el momento oportuno, aflorarán en nuestra mente como ideas o intuiciones para la solución de dificultades o conducción y conclusión de tareas. En fin, para que aquella cuarta parte de nuestra vida contribuya efectivamente para el mejor aprovechamiento de las tres cuartas partes restantes.

“El Libro de los Espíritus” (preguntas 401 y 414).

Revista «Sei»

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