Recursos mágicos

El Dr. Lucio Santos, médico espírita, visitaba una humilde institución umbandista, (práctica religiosa mezclada con el catolicismo y el espiritismo), donde el mestizo Quirino, Espíritu muy famoso por las curas que operaba, atendía a una vasta clientela, manifestándose por la psicofonía mediúmnica. Puesto junto al médium, acompañaba, atento, las recetas, donde se repetía con frecuencia, orientaciones así:

-“Su residencia fue invadida por Espíritus perturbadores. Para librarse de ellos, siga las siguientes recomendaciones: Tome, diariamente, durante un mes, baño de defensa con las hierbas indicadas. Manténgase en el agua durante veinte minutos, conservando el pensamiento en oración, pidiendo a Dios que lo ayude a ajustarse a Su Voluntad…” “Haga, personalmente, una limpieza de la casa, ponga la basura en una bolsa de basura y llévela, caminando, hasta el riacho de la periferia, donde la tirará…” “Tome, durante tres meses, agua fluidificada en nuestras reuniones…” “Haga la aplicación de incienso, dos veces por semana, repitiendo, en voz alta, durante el tiempo del incienso, el salmo veinte tres.”

Terminado el atendimiento, el médico pidió charlar con Quirino. Ya en la intimidad, en una sala al lado, con la presencia de apenas algunos colaboradores, resaltó su extrañeza:

– Sus recetas no me parecen racionales. Hay una esdrújula mezcla de orientaciones razonables con prácticas supersticiosas absolutamente inocuas…

Revelando sorprendente erudición, el Espíritu benefactor respondió, paciente:

– Sus ponderaciones son justas. Considere, mientras tanto, que si obrásemos según los patrones ideales, tendríamos un consultorio médico o psicológico. No es eso lo que los consultantes buscan. La mayoría agotó las posibilidades de la Ciencia Humana y vienen a buscar los recursos mágicos. Sabemos que los problemas que los afligen se relacionan, esencialmente, con la indisciplina física y mental. No obstante, si nos limitásemos a decirle eso, se irían desilusionados…

Sonriendo, complaciente, Quirino completa:

– Por eso, les recomendamos el baño de defensa, que no defiende a nadie, pero tiene propiedades medicinales. Pero admitiendo que serán beneficiados reaccionaran favorablemente. Al mismo tiempo la oración, como actitud íntima, durante la inmersión, habituándolos a buscar la unión con la Espiritualidad. El agua fluidificada tiene un reconocido valor terapéutico, pero lo que va a funcionar con más propiedad será la presencia de los interesados en nuestras reuniones, cuando vienen a buscarla, recibiendo preciosos esclarecimientos en las charlas. El incienso no tiene otra propiedad sino espantar insectos, pero los inducirá a una reacción favorable, por imaginar que apartan a los Espíritus malos; y en cuanto a repetir el salmo de David, recordarán la grandeza de Dios, superando la sintonía con agentes de las sombras. La recogida de la basura no tiene otro significado más allá de la limpieza del ambiente físico, pero la caminata al aire libre les será extremadamente benéfica, ofreciéndole bendecido ejercicio… ¿Entendió, Doctor?

– Sí, a título de atender a los consultantes en la búsqueda de recursos mágicos, el señor les ofrece algo más sustancial, que efectivamente los ayudará a superar sus problemas… No obstante, noto que en las organizaciones semejantes a esta, los Espíritus no revelan esa preocupación de, subrepticiamente, inducir a los consultantes a un cambio de actitud. Quedan incluso en el “tierra-a-tierra”…

– Es que muchas veces falta orientación a esos orientadores. Ellos se mueven en el mismo terreno de las reflexiones inmediatas de los solicitantes. Pero acabarán aprendiendo que, si desean realmente ayudar, no pueden limitarse a espantar moscas. Deben enseñar a sus pupilos a curar a los propios hambrientos…

*****

Hoy, como siempre, los decantados poderes mágicos de los rituales religiosos atraen a multitudes… Es siempre más fácil apoyarse en lo que es palpable e inmediatista que someterse a las disciplinas capaces de promover una salud física estable y un equilibrio espiritual inavalable. En cuanto a eso, las falanges espirituales ligadas a los procesos de la evolución en nuestro mundo repiten, pacientemente, sus lecciones, hasta que aprendamos el principio elemental de que nuestro bienestar depende exclusivamente de nosotros mismos…

Richard Simonetti
Extraído del libro «Cruzando la calle»

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