Desciende elevando

Desciende, elevando a aquellos que conviven contigo, para que la vida alrededor suba igualmente de nivel.

Si sabes, no hieras al ignorante. Ofrécele apoyo para que se libere de la sombra.

Si puedes, no oprimas al débil. Ayúdale, de alguna manera, a fortalecerse para que se haga más útil.

Si atesoraste la virtud, no humilles al compañero que el vicio ensandece. Extiéndele la bendición del amor como adecuada medicación.

Si te sientes correcto, no censures al hermano perdido en desajustes del espíritu. Dale el brazo fraterno para que se renueve.

Si ayudas, no recrimines a quien recibe tu socorro. Pan maldito es veneno en la boca.

Si enseñas, no flageles a quien recibe tu lección. Beneficio con azote es miel en copa ardiente.

Auxilia en silencio para que tu amparo no se convierta en tributo espinoso en la sensibilidad de aquellos que recogen tu dádiva, porque toda caridad a exhibirse en la tribuna de las conveniencias del mundo es siempre vanidad en forma de sierpe en el corazón, y toda modestia que pide el aprecio de los otros para expresarse, es siempre orgullo en forma de lodo en los rincones del alma. En ese sentido, no te olvides del Maestro que descendió hasta nosotros, revelándonos cómo sublimar la existencia.

Ángel entre los ángeles, se hace pobre niño necesitado del apoyo de sencillos pastores; sabio entre los sabios, se transforma en amigo anónimo de pescadores humildes adoptando su lenguaje; instructor entre los instructores, se detiene bondadoso entre enfermos y afligidos, niños y mendigos abandonados, para abrazar su lucha, y, juez de los jueces, no se revuelve por sufrir en el tumulto de la plaza el inicuo juicio del pueblo que lo prefiere a Barrabás, para los tormentos inmerecidos.

Sin embargo, por descender elevando a cuantos no podían comprender el resplandor de su altura, es que se hizo el camino de nuestra ascensión espiritual, la verdad de nuestro gradual perfeccionamiento y la vida de nuestras vidas, a levantarnos el alma oscurecida en el error, para victoria de la luz.

Dictado por el espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier

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