Relacionamientos humanos

Relacionamientos familiares. Relacionamientos con parejas o cónyuges. Relacionamientos sociales.

Todo proviene de la Unidad y vuelve a la Unidad. El Universo es Uno en su constitución, resultado del Psiquismo Divino, que a todo envuelve y dinamiza.

Las construcciones más complejas son resultado del relacionamiento de las partículas cuyas moléculas se identifican en la misma vibración de fuerza cósmica, siempre constituidas de microformas que se diluyen en la energía primitiva que constituye la Unidad básica.

Se relacionan todos los minerales, cuya fuerza de aglutinación de átomos resulta en la variedad infinita de formas a través de las cuales se presentan, poseyendo una vibración ciclópica y especial. De igual manera, los vegetales se relacionan intensamente, intercambiando vibraciones específicas y pólenes que los fecundan y vitalizan, en cuyo periodo desarrollan espontanea sensibilidad que capta las energías fomentadoras de la vida. El mismo fenómeno se da con los animales, ahora más intensamente en razón de los instintos que los propulsan a los impulsos vitales, sin los cuales se extinguirían, necesitándose recíprocamente, y, al mismo tiempo, preservando con los demás seres vivientes el ecosistema.

El ser humano de forma alguna puede vivir sin los relacionamientos que le constituyen factores básicos para el enfrenamiento de los desafíos y el desarrollo de los valores que le yacen interiormente de forma embrionaria.

Cuando alguien no mantiene relacionamientos saludables, se encuentra en un disturbio de comportamiento que puede tener características patológicas a camino de volverse más grave. Incluso así, salvadas las excepciones naturales, existen procesos inconscientes de identificación con otros del mismo nivel emocional, estructurando un tipo cualquiera de relación, aunque de naturaleza agresiva, cruel o dependiente. Ese mecanismo es esencial para la preservación de la salud física, emocional y mental, en razón de estructurar el comportamiento de manera edificante, cuando realizado en equilibrio, o facultar trastornos de varia orden, proviene de reacciones generadas por la antipatía o por la animosidad primitiva que aun predomina como guía de conducta.

Cuando se observa a alguien o alguna cosa, el proceso es hecho de reciprocidad, ya que aquello o a quien se ve, a su vez, observa también el observador. En todo hay una respuesta unitaria de identificación, trabajando en forma de relacionamientos energéticos, vibratorios. Sin tal ocurrencia, el sentido de la vida humana desaparecería y la sobrevivencia de los animales, plantas, así como la permanencia de los minerales en la forma de denominado caos del principio. Ese relacionamiento puede ser identificado también, en las franjas de los instintos y emociones más nobles, como el impulso vital para el proceso de crecimiento intelecto-moral a que todo está destinado por la Causalidad Única.

Los relacionamientos de cualquier naturaleza ofrecen campo para la reflexión, cuando en el área de la consciencia, por proporcionar parámetros que facultan los comportamientos ideales, mediante análisis de cada experiencia y de los resultados que posibilita.

El ser humano necesita del calor afectivo del otro, mediante cuya conquista amplía su campo de emotividad superior, desarrollando sentimientos que duermen y son acogidos por el relacionamiento mutuo, que da madurez y amor. Concomitantemente, se extiende ese deseo de mantener contacto con las expresiones más variadas de la vida, en las cuales aspira alegría y renovación de objetivos, por ampliar la capacidad de amar y de experimentar nuevas realizaciones.

El flujo de la vida humana se manifiesta a través de los relacionamientos de las criaturas unas con las otras, contribuyendo para una mejor y más eficiente convivencia social. En las expresiones más primarias del comportamiento, el instinto gregario aproxima a los seres, a fin de preservarlos mediante la unión de energías que intercambian, incluso que sin darse cuenta.

En las expresiones más primarias del comportamiento, el instinto gregario aproxima a los seres, a fin de preservarlos mediante la unión de energías que intercambian, incluso sin darse cuenta.

El desafío del relacionamiento es un gigantesco convite al amor, a fin de alcanzar la plenitud existencial. E impostergable propuesta de desarrollo del Yo superior, en el cual está la divina semilla de la Vida, aguardando los factores favorables para su desarrollo, atendiendo a la fatalidad a que está destinado.

Una vieja fábula cuenta que, en una ya remota era glacial, el puercoespín, se sentía amenazado de destrucción por el frio que reinaba en todas partes. Por instinto, se unieron y consiguieron sobrevivir en razón del calor que irradiaban. Sin embargo, por el hecho de estar muy cercanos, unos de los otros, pasaron a herirse mutuamente, provocando reacciones inesperadas, como el alejamiento de algunos de ellos. Como consecuencia de la decisión, todos aquellos que se encontraban distantes pasaron a morir por falta de calor. Los sobrevivientes, percibiendo lo que ocurría, se acercaron, ahora pues conocedores de los cuidados que deberían de mantener, a fin de no hacerse daño mutuamente. Gracias a esa conclusión feliz, sobrevivieron a la terrible calamidad…

Se trata de la excelente lección para una feliz convivencia, un productivo relacionamiento, respetándose siempre los valores de aquel a quien se busca, su privacidad, sus sentimientos, sus conquistas y perjuicios, que son parte de su realidad personal.

Espíritu Joanna de Angelis

Médium Divaldo Pereira Franco
El despertar del Espíritu

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