Oración y vigilancia

Nos dijo Jesús: «Orad y vigilad.»

Sí, oremos y vigilemos.

Orad amando.

Vigilad sirviendo.

Orad comprendiendo.

Vigilad auxiliando.

Orad confiando.

Vigilad esclareciendo.

Orad reflexionando.

Vigilad realizando.

Orad bendiciendo.

Vigilad construyendo.

Orad esperando.

Vigilad aprendiendo.

Orad oyendo.

Vigilad sembrando.

Orad, pacíficos.

Vigilad, laboriosos.

Orad, tranquilos.

Vigilad, seguros.

Abrazando la oración y la vigilancia, dignifiquemos nuestra edificación espiritista‑cristiana, ofertándole lo mejor de nuestras vidas. E integrados en esas dos fuerzas del alma, sin las cuales se nos hará impracticable el perfeccionamiento íntimo, para atender a los designios del Eterno, permanezcamos, cada día y cada hora, en el refugio de la fe renovadora que nos ennoblece la esperanza, con la felicidad de trabajar y con el privilegio de servir.

Espíritu Batuira

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro «Mais Luz»

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