Envidia

Vamos a hablar en este capítulo sobre una cosa muy común y cuyos efectos todos conocen: la envidia. La envidia es resultado de nuestra mezcla de pensamientos y del sentimiento mezquino de alguien que no se contenta con lo que posee y está deseando lo que no le pertenece. ¿Pero cómo combatir las cargas de energía negativa que el envidioso lanza sobre nosotros? Creando fuerzas positivas, magnetismo de elevado tenor.

Cuando vibramos en una frecuencia de elevado tenor, estamos creando en torno de nosotros un aura capaz de defendernos, no solo de la envidia sino también de otros maleficios. Es una energía que generamos a través de nuestra vivencia fraterna y por el cultivo de los valores del optimismo, de la confianza, de la fe, y de todas aquellas virtudes que el Cristo enseñó. Una voluntad positiva y fuerte también es fundamental para nuestra defensa.

Nuestros sentimientos, pensamientos y emociones son fuerzas vivas que creamos y que pasan a circular en nuestro sistema energético, extrapolándolo y formando en torno de nosotros un campo, o aura, que puede ser fotografiada. Y fueron los científicos exsoviéticos que descubrieron esto.

El aura del cuerpo bioplásmico (energético o vital) es fotografiable y puede ser observada en sus detalles, con toda su exuberancia de colores, a través del proceso kirlian. Algunos investigadores fotografiaron el aura antes, durante y después del “pase” y pudieron constatar fotográficamente la transfusión energética de una persona para otra.

Las personas optimistas, dinámicas, confiadas son mucho menos afectadas por la envidia, por las obsesiones, los “trabajos de maleficios”, las malas vibraciones, el odio etc. Pero las personas pesimistas, que están siempre viendo desgracias en todos los sitios, que viven quejándose de todo, son más frágiles delante de las agresiones mentales o astrales. Esto sucede porque las Leyes de Dios fueron elaboradas mirando nuestra evolución y crecimiento interior, y, es justamente en esa labor que empleamos para vencer las dificultades y los problemas de la vida, que evolucionamos.

Los problemas y la lucha por la supervivencia nos dan experiencia y capacidad y en ese esfuerzo adquirimos competencia, aptitudes, fuerza interior, paciencia y demás valores.

Nuestro mundo íntimo, ambiente del alma, nuestra mente, nuestra consciencia en sus diversos niveles es alimentado por las fuerzas divinas, por el fluido cósmico, por el amor universal. Y conforme crecemos en nuestras capacidades relativas a la vivencia material, no nos podemos descuidar del crecimiento espiritual, para que no ocurra un desequilibrio evolutivo. Esto porque, si crecemos en capacidades terrenas y nos estacionamos en el desarrollo de las cualidades divinas, nuestro psiquismo acaba por desarmonizarse. Es por eso por lo que Dios permite que haya tanta envidia en la tierra, tanta obsesión, tanta persecución espiritual. Esas fuerzas negativas representan en verdad avisos, para que no olvidemos desarrollar también los valores espirituales.

Las personas que experimenta el desamor, la violencia, la deshonestidad, la inmoralidad, la ambición y otros semejantes, están creando vínculos con la sombra, con las fuerzas negativas y quedan por eso, más sujetas a la desarmonía interior. Pero los que buscan vivenciar las virtudes del Evangelio, están comenzando a construir las mejores condiciones de defensa contra la envidia y demás energías negativas que puedan ser lanzadas sobre ellos.

Cuando te sientas herido, decepcionado, no permitas que el resentimiento o la rebeldía tomen cuenta de ti. Ellas abren canales para otras condiciones aún peores que se instalarán en tu psiquismo.

Sugerencia:

Respira calmado y profundamente algunas veces, intentando relajarte. Di a ti mismo: estos son pensamientos y emociones que hacen mal. No os quiero para mí. Quiero ocupar mi mente con ideas positivas; quiero siempre ver y sentir el lado bueno que hay en todo.

¡Estoy en paz!

Extraído del libro «Nosotros y el Mundo Espiritual»
Autora: Saara Nousiainen

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.