Disciplina

No nos repugne el verbo obedecer.

Todo lo que constituye progreso y perfeccionamiento guarda el orden por base.

No olvides que la disciplina se inicia en el Cielo…

Las más sublimes constelaciones atienden a las leyes de equilibrio y movimiento.

El Sol que nos sustenta la vida en el mundo repite operaciones de ritmo, hace numerosos milenios.

La Luna que clareaba el camino de las más remotas civilizaciones de la India y de Egipto efectúa, aun hoy, las mismas tareas, ante la Humanidad.

En el campo de la Naturaleza, la disciplina es aliciente de toda bendición.

Obedece el suelo.

Obedece el árbol.

Obedece la fuente.

Cualquier construcción obedece al plano del arquitecto que la idealiza. Y, en el refugio de la casa, obedecen el piso anónimo, el amigo florero y el pan que enriquece la mesa. En la experiencia física, la salud es obra de la disciplina celular. Cuando las unidades microscópicas de la colmena orgánica se rebelan, encontramos las torturas de la enfermedad o las sombras de la muerte.

Llamados a servir a nuestros semejantes en el Espiritismo Cristiano, a favor de nosotros mismos, sepamos cultivar la libertad de obedecer para el bien, aprendiendo y ayudando siempre.

Jamás nos olvidemos de que Jesús se hizo Maestro Divino y Soberano de las Almas, no solamente porque haya venido al mundo, consagrado por los cánticos de las Legiones Celestes, sino también por haber transformado la propia vida, en su Apostolado de Amor, en un cántico de humildad, obedeciendo constantemente a la voluntad de Dios.

Por el Espíritu Sheilla
Médium: Francisco Cândido Xavier

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