Estudiando el dinero

No es la autoridad que solapa la elevación del alma. Es el abuso del poder

No es la inteligencia que destila el veneno intelectual. Es la maldad con que la movilizamos.

No es el tesoro verbalista que abre heridas en aquellos que nos oyen. Es el modo con que arrojamos el estilete de la palabra.

No es la belleza de la forma que genera la hiel del desencanto. Es la vanidad con que la malbaratamos en el desequilibrio.

Así tampoco es el dinero quien nos condena a los procesos de angustia. Es nuestra manera de emplearlo, cuando nos olvidamos de facilitar la corriente del progreso, a través de la acción diligente en la fraternidad y de la devoción al bien, con que nos corresponde colaborar en el engrandecimiento del trabajo y de la vida.

El oro con Jesús es bálsamo en la úlcera del enfermo, es gota de leche al niñito desvalido, es remedio al doliente, es agasajo a los que tiemblan de frío, es el socorro en el hogar sitiado por el infortunio, es asistencia a los brazos que suplican actividad digna, es amparo a los animales y protección a la naturaleza.

La caja fuerte en las garras de la avaricia es metal herrumbrado, suscitando la penuria, pero un centavo en el servicio de Jesús puede convertirse en promisora sementera de paz y felicidad.

No maldigas el dinero, instrumento pasivo en tus manos. Hazlo servir contigo, bajo la inspiración de Cristo, y todas tus posibilidades financieras serán valiosos talentos en tu camino, cooperando con tu esfuerzo, en la edificación del Reino de Dios.

Espíritu: Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro «Dinero»

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