Encuentro con la verdad

El concepto sobre la verdad es rico de propuestas relativas. Sin embargo, todo cuanto es exacto, real y confiere con la razón puede ser así considerado. Bajo el punto de vista psicológico, sería el comportamiento saludable, emocional, proporcionado de bienestar, de armonía.

La búsqueda del Self de alguna forma, redundará en el encuentro con la verdad, con la Vida en su sentido más profundo, con la iluminación, la liberación de todos los atavismos y complejidades perturbadoras. Para que el encuentro sea legítimo, es necesario que sean elaboradas motivaciones interiores, así como instrumentos de utilizaciones y perspectivas de posibilidades.

Las conductas alienantes constituyen mecanismos de fuga de la realidad, por tanto, de la verdad en sí mismo. Para que haya una inversión de conducta, se torna improrrogable el proceso terapéutico de recomposición de la personalidad, mediante reflexión, diálogos, liberación de traumas y conflictos.

Teniéndose por meta el encuentro con la verdad, la motivación deberá surgir como primer gran paso, a fin de que el paciente se libere de la paralización, del pesimismo, del auto desamor y de la indiferencia en relación al grupo social de que se hace parte.  

¿Qué contribución ofrece la verdad? Primero, la armonía entre el ego y el Si, generando bienestar psicológico, alegría de vivir, salud interior y valor para nuevos desafíos existenciales. Frente a esas motivaciones, se tornan necesarios los instrumentos de la voluntad, de la esperanza, del valor moral, que se encuentran debilitados en el mundo interior por falta de vivencia y de ejercicio.

La voluntad puede ser ejercitada a través de los análisis de los buenos frutos que proporciona, disminuyendo el área de conflictos y dependencias perturbadoras, abriendo espacio para la serenidad, disposición para obrar con rectitud, relacionamientos agradables…

Paso continuo, el enfrentamiento con la esperanza de la victoria, ya que cada conquista faculta comprender que la próxima será más fácil y audaz, lo que se torna realidad, solo con la perseverancia.

El valor moral crece de acuerdo con los esfuerzos enfrentados en las etapas anteriores, fortaleciendo la capacidad de lucha que se encuentra sumergida en el océano de la acomodación física y mental.

La gran meta se presenta entonces factible de ser alcanzada, y, a la medida que va siendo conseguida, más fascinante se torna, facultando ampliación de contenidos y objetivos, que entonces superan los límites de lo inmediato para alcanzar la transcendencia del ser existencial.

En el proceso de búsqueda de la verdad, el análisis y reflexión del comportamiento desempeñan papeles fundamentales, porque no se puede enmascarar la conducta, tornándola aceptable sin que posea un carácter legítimo, lo que se transforma, normalmente, en trastorno futuro a la vista.

La honestidad consigo mismo impone una consciencia de valor real, lo que no ocurre cuando se obra de forma irregular. Para un análisis coherente de cómo se va comportando, el individuo debe estar revestido de gran valor, a fin de poder desenmascarar al ego arbitrario, dominador y fatuo, que pocas veces admite el error, siendo que se siente acreedor de toda consideración en detrimento de los otros. Ese valor irá a relacionar las dificultades, las imperfecciones morales, los deslices, y como ocurren los factores propicios y circunstanciales que trabajan contra la armonía. Y en ese capítulo que el valor enfrentará el miedo, la humillación, la caída del orgullo, verificando la insensatez de la ilusión en torno de la falsa superioridad o de la tormentosa inferioridad, mientras brilla la ocasión de valorarse en su significado profundo. En esa tentativa, el lado oscuro de la personalidad se torna iluminado por la razón y por la posibilidad de crecimiento liberador, desde que enfrente el ego, arrancándolo del epicentro del esfuerzo, sino todo el proceso sufrirá atraso y complicación negativa.

 Abriéndose al Yo superior, los conflictos cederán lugar a los sentimientos de belleza, de auto misericordia y autocompasión, sin la sensiblería mórbida de la auto piedad depresiva, enfermiza. Ante ese Self no habrá juzgamientos tormentosos, impositivos de punición, sino un descubrimiento de todos los valores existentes y no considerados. Ese encuentro reconfortante inspira el bien y lo ético, lo noble y lo fundamental, alterando el cuadro de valores humanos individualistas para una visión más conforme con la realidad del grupo social, al principio, de la humanidad en general, indirectamente. En cuanto eso ocurre, el propio ser se eleva emocionalmente y se libera de los contenidos extravagantes de la ilusión, del opio auto justificador de las conductas vividas.

En su condición de Psicoterapeuta fuera de lo común, Jesús anunció con precisión y sin reservas: -Busca la verdad y la verdad te liberará. No se trata de una verdad religiosa, de una filiación doctrinaria a este o aquel grupo de fe, de unión a uno o a otro partido político, social, de compromiso cultural, filosofía, artístico, sino de la verdad que vuela encima de todos los límites establecidos por grupos y congregaciones, organizaciones y escuelas…

Es aquella que permanece soberana, libre de toda y cualquier imposición esclavista, egóica, que proporciona paz interior, encima de la transitoriedad conflictiva de expresiones, que son válidas en un periodo y pierden el sentido en otra circunstancia. Hace superar la ansiedad y conduce al bienestar continuo, incluso en situaciones difíciles que se presenten. Nunca se debe pensar que la paz es ausencia de actividad o de desafíos. Se trata de una actitud interior ante los acontecimientos, una forma de ver como transcurren y nunca una situación parasitaria o inútil.

Frente a esa constatación, se trata de fuga psicológica y transferencia de luchas, cuando se intenta buscarla en la india, o en Jerusalén, o en Roma, o delante de este o de aquel gurú. Es un proceso personal de autodeterminación, de auto esfuerzo, de auto abnegación, posible de ser conseguido desde que hayan sido invertido empeño, decisión y perseverancia. La verdad compensa, estructura, proporciona salud.

Espíritu Joanna de Angelis
Médium Divaldo Pereira Franco
El despertar del Espíritu

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