Terapia desobsesivas

Conforme se presente el cuadro de alienación, también varían los recursos terapéuticos. Se sabe que el agente es un ser que piensa y actúa movido por una razón que le parece justa, cualquier política de engaño aparente de la honestidad se vuelve ineficaz, aumentando la hostilidad y la tenacidad del perseguidor.

El principal motivo, debe ser el de concentrar todas las atenciones en el enfermo desencarnado, tratándolo con bondad y respeto, aunque no se esté de acuerdo con lo que hace. La principal urgencia es la de conquistar al agente infeliz para la íntima renovación, ya que toda mala acción siempre procede de quien no está bien, por más que éste oculte o disimule los sentimientos y su propio estado.

Debe evitarse la discusión inútil, revestirse de real humildad que refleje el interés amoroso por el bienestar del otro, quien acabará por envolverse en ondas de confianza y armonía con las que se beneficiará, cuando cambie de actitud en relación a los propósitos mantenidos hasta entonces. Al mismo tiempo, debe educarse al paciente a la luz del Evangelio, insistiendo con afabilidad por su transformación moral y creando a su alrededor condiciones psíquicas armónicas, con las que se restablecerá emocionalmente y esto lo estimulará a contribuir con la parte que le corresponde. Atraerlo a la práctica de acciones dignificantes y de beneficencia, con las que se granjeará simpatías y vibraciones positivas, lo fortalecerán y modificarán su campo psíquico. Así mismo, estimularle el hábito de la oración y de la lectura edificante, al mismo tiempo, formarle el carácter que debe tornarse maleable al bien y resistente al vicio.

Las mentes viciosas se impregnan de vibriones y parásitos extraños, desvariados por el desarrollo de los excesos perniciosos. Junto a esta psicoterapia, es necesario la aplicación de los recursos fluídico, ya sea a través del pase, del agua magnetizada o mediante la oración intercesora con la que se vitalizan los núcleos generadores de fuerzas, estimulantes de la salud, con el poder para desconectar los plugs de las respectivas matrices, de modo que el deudor se rehabilite ante la Conciencia Cósmica por la aplicación de los valores y servicios dignificantes. No ocurren milagros en estas situaciones ni en otras de cualquier naturaleza.

El acontecimiento milagroso, cuando parece acontecer, es el resultado de una acción muy bien programada, cuyos efectos son registrados y las causas no son necesariamente, por el momento, conocidas. Toda persona que desee contribuir en la esfera del socorro desobsesivo, no debe descuidar su conducta íntima ni sus ligaciones con el Plano Espiritual Superior, de donde fluyen los recursos suavizantes y saludables para el cometido del amor. Al recordar a Jesús, delante de los obsesos y de los obsesores, busquemos Su ayuda e inspiración en la condición elevada que Él ocupa como «Señor de los Espíritus».

Del libro “En las fronteras de la locura “de Divaldo Pereira Franco

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