Mundo Espiritual

Muchas personas después del desencarne permanecen aquí mismo en la costra de la Tierra, en los ambientes donde vivieron. Otros consiguen “desligarse” y son llevados o atraídos para regiones espirituales compatibles con su evolución y merecimiento. De esa forma, en cuanto algunos siguen para regiones o franjas vibratorias más altas, otras quedan en la Tierra o van para zonas del umbral y hasta incluso de las tinieblas.

El umbral, o los umbrales son regiones espirituales más cercanas a la costra de la Tierra, donde se localizan espíritus más atrasados o que no merecen elevarse a franjas más altas por causa de sus culpas y/u omisiones durante la vida. Son zonas de sufrimientos, desequilibrios y aflicciones; algo semejante al purgatorio del concepto católico.

Las tinieblas, por lo que informan algunos espíritus, son zonas aún más “bajas” y tenebrosas, de las cuales poca noticia se tiene. Pero la permanencia de los espíritus en las regiones de sufrimiento, no son eternas. Siempre que alguno de ellos, sinceramente arrepentido de sus actos, pida ayuda a Dios, acaba siendo ayudado por las falanges de espíritus que trabajan en aquellas zonas de purgación, en nombre del amor.

En el umbral existen infinidad de esas instituciones que dan atendimiento a espíritus que se desviaron del bien, o que no quisieron vivir, cuando estaban en la Tierra, el gran mandamiento: “Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”

La gran parte de los sueños refleja nuestra vivencia en la dimensión espiritual, cuando, al dormir, salimos del cuerpo carnal, aunque permanezcamos unidos a él por filamentos fluídicos, conocidos como el “cordón de plata” Hay varios tipos de sueños. Hay aquellos en que estamos fluctuando sobre el cuerpo físico, sumergidos en las imágenes del subconsciente o del inconsciente, viendo acontecimientos recientes y hasta escenas de vidas pasadas. Esas imágenes generan sueños que, generalmente, nos parecen sin sentido y hasta absurdos.

Hay los sueños producidos por las andanzas en el mundo espiritual. En esas andanzas nuestra unión con la materia no nos permite mucha lucidez. Por eso, mucho de lo que vemos, nuestra mente unida al cerebro carnal, lo interpreta de forma distorsionada.

También al despertarnos, cuando el cerebro del cuerpo espiritual se yuxtapone al carnal, las imágenes que trae en la memoria se recodifican en los archivos del cerebro carnal. Esto porque las condiciones espirituales son dimensionalmente diferentes de los materiales. Por eso los sueños que recordamos, son casi siempre extraños y hasta incluso absurdos. Pero hay también aquellos sueños producidos por los espíritus, buenos o malos, que nos quieren pasar alguna idea, avisos, orientaciones o desean perturbarnos.

Muchas personas igualmente son llevadas a participar de encuentros, cursos, conferencias e incluso de actividades en el mundo espiritual durante el sueño. En la mayoría de los casos ningún recuerdo guarda al despertar. Como se puede ver, esa otra dimensión no es un lugar de reposo eterno, sino un universo paralelo al nuestro, donde la vida se desarrolla con infinitas posibilidades de aprendizaje y progreso, mucho más allá de los límites de nuestra comprensión.

Cuando comenzamos a tomar consciencia de los potenciales de nuestra mente, percibimos que también somos capaces de dominarla, de forma para crear y mantener los estados de espíritu que deseamos, a pesar de los circunstantes y de las circunstancias.

Sugerencia:

Siempre que se acuerde (procurar de acordarse siempre) imprimir en sí mismo un sentimiento de fraternidad y de felicidad.

Extraído del libro «Nosotros y el Mundo Espiritual»
Autora: Saara Nousiainen

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