Recuerdos evocados por una reja

¡Reja insensible! En mi mente
cuantos recuerdos evocas.
Cuantos recuerdos perdidos
hoy a mi memoria tornas.

Por ti recuerdo a Sevilla
de su pasado la gloria.
Sus galanes de Chambergo.
sus dueñas de negras tocas.

Guardando lindas doncellas
con rostros de nieve y rosa.
En la noche embalsamada
en el silencio y la sombra

Escucha mi fantasía,
dulce plática amorosa.
Y contemplo aquellas rejas
con su novelesca historia.

¡Sevilla, patria querida,
ay, mi corazón te llora!
En tus muros dejé escrita
de mis amores la historia.

Allí están mis ilusiones,
allí mis sueños de rosa,
allí pasaron veloces.
De mi juventud las horas.

¡Undoso Guadalquivir,
en tus cristalinas ondas
guardas amantes suspiros,
ecos de lánguidas trovas;

Y lágrimas confundidas….
De tu margen en la fronda!
¡Sultana de Andalucía,
mi corazón por ti llora!

Yo quisiera ver tu cielo,
tus alamedas sombrosas,
tus noches con tus estrellas,
de tus mañanas la aurora;

Y de tus tardes serenas,
las nubes de plata y rosa.
¡Reja insensible, en mi mente,
cuantos recuerdos evocas!

Esperanzas ilusorias,
existencia confundida
de lo que fue entre la sombra.
¡Fantasma de mi pasado…

Aparta de mi memoria!
¡Deja dormir mis recuerdos,
mi corazón te lo implora!
De mi ayer y mi presente
que no se toquen las formas.

Mi ayer es nevada espuma,
mi presente negra ola.
¡Hoja seca que en el mundo
a merced del viento flota!

¡Pasad, ensueños queridos!
¡No volváis a mi memoria!
Guarda ¡Oh tiempo! En el pasado
de mi juventud las horas.

De la vida en el otoño
debe el alma pensadora.
Llevar el pensamiento
hacia esa región ignota,
donde un Dios bueno y clemente
da una eternidad de Gloria.

Fantasma de ayer: ¡Aparta!
Duerme en tus mundos de sombra.
Nunca más dejes la huesa
donde tus manos reposan.

¿Qué vas a hacer en mi mente
como náufrago entre rocas,
que en las peñas halla muerte
y muerte en las negras olas?

Así entre mis pensamientos
confundido en mis memorias,
buscarás de la esperanza
una tabla salvadora;
y no hallarás donde asirte…
¡Vuelve a tus mundos de sombra!

¡Pasad, queridas creencias;
solo queda de mi historia
una lágrima vertida,
de mi madre a la memoria!

Amalia Domingo Soler

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