A un excéntrico

¿Quieres escuchar mi acento?
¿Y qué te podré decir?
Que es grande mi sufrimiento
¿Qué te importa mi sufrir?

¿Has podido por ventura
Comprender mi corazón…
Tú que niegas la ternura
y te ríes de una pasión?

A ti que el escepticismo
te brinda tu desencanto,
y que del positivismo
te cubre su negro manto…

¿Te puede importar que un alma
lance un lánguido suspiro,
y que perdida su calma
deje el mundo en lento giro?

¡Escepticismo cruel!
¡Herencia triste y fatal
que deja el mundo en su hiel,
al desgraciado mortal!

Árbol cuyos frutos son,
desengaños que asesinan;
que al humano corazón
a la tumba se declinan.

¿Si te brindo mi amistad
la llegarás a creer,
a ti que la falsedad
la encuentras en la mujer?

¡Escéptico! No te pido,
ni cariño, ni ternura,
solo un recuerdo perdido
para un alma sin ventura.

En la noche misteriosa,
una plegaria al señor;
y en mi tumba silenciosa…
Una lágrima de amor.

Amalia Domingo Soler

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